Apertura del canje y Club de París, dos caras de una misma decisión

Una decisión que se gestó en casi dos meses, maduró el último jueves y se anunció ayer. La reapertura del canje, junto con el pago a Club de París, buscan superar la dependencia financiera de Chávez y despejar el bienio 2009/2010.

23deSeptiembrede2008a las08:04

La reapertura del canje, aunque anunciada ayer, fue resultado de un proceso que duró casi dos meses. La decisión final sobre cómo y cuándo oficializarla se tomó el último jueves, pero la idea comenzó a madurar en agosto, luego que Venezuela comprara u$s 1.000 millones en bonos a una tasa superior al 15%, para deshacerse de ellos pocos días después. “En ese momento, Néstor y Cristina se dieron cuenta que esta operación había sido un papelón, y que además la Argentina necesitaba volver al mercado internacional para no pagar tasas exageradamente altas en relación a sus superavits gemelos”, confió un kirchnerista.

A fines del pasado mes, llegó la propuesta de tres bancos –Barclay‘s, Deutsche y Citigroup– a la Jefatura de Gabinete. Desde entonces, Sergio Massa realizó permanentes consultas con el ministro de Economía, Carlos Fernández; el secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino; el secretario Legal y Técnico de Presidencia, Carlos Zannini, y obviamente con el matrimonio Kirchner. “La decisión, como siempre, la tomaron entre la Presidenta y el ministro de Economía”, dice una pieza clave del Gobierno en relación a Cristina y Néstor Kirchner; aunque luego se corrige: “la comandancia de Economía”.

En todo el proceso, hubo dos avances clave que terminaron de convencer al matrimonio K de reabrir el canje de deuda pública, hasta ahora prohibido por ley. Uno fue el análisis de las obligaciones financieras del 2009 y 2010 (algo que ayer admitió la Presidenta); y el otro es que Barclay‘s garantizó un alto nivel de adhesión por parte de los holdouts, porque tendría un acuerdo con Nicola Stock, presidente de la Task Force Argentina. También pesaron otros hechos que hacen ver a la reapertura como necesidad u oportunidad: el embargo preventivo dictado por el juez neoyorquino Thomas Griesa hace dos semanas, las protestas que harían los holdouts durante la presentación de Cristina en el Nasdaq, y la oportunidad de ser la mosca blanca en un sistema financiero donde quiebran grandes bancos casi a diario.

La decisión final, de todas formas, fue tomada durante los últimos días de agosto, en paralelo al pago de contado al Club de París. “Las dos decisiones clave se tomaron juntas, aunque se consideró oportuno desdoblar los anuncios, y realizar el último de ellos en el marco de la Asamblea General de la ONU”, señaló un funcionario de Casa Rosada. El pasado 3 de septiembre, un día después del anuncio sobre Club de París, una fuente oficial admitió a El Cronista que “este mes habrá una solución para los bonistas que no entraron al canje”. Luego de chequear el dato, este diario publicó el 9 de septiembre: “La propuesta de reabrir el canje para los holdouts, hasta hace días sólo un deseo de los bancos de inversión, ya fue analizada en el máximo nivel político. El tema pasó por Olivos”.

En público, el jefe de Gabinete negaba esa posibilidad, basándose en la Ley de Deuda Pública, sancionada tras del cierre del canje en marzo de 2005. Pero en privado, seguía trabajando a todo vapor para ultimar detalles económicos y políticos. El rol central que desempeñó Massa explicó no sólo el trabajo conjunto con Economía, sino también su ausencia de la comitiva que está en Nueva York. “Sergio tuvo que quedarse en Buenos Aires para manejar, en gran parte, la comunicación de un hecho tan importante”, explicó una fuente de la Casa Rosada. Ese trabajo, así como el anuncio realizado ayer en el Nasdaq, fueron planificados desde el jueves pasado, cuando Cristina Fernández de Kirchner dio la orden final: “Lo anunciamos el lunes en Nueva York”. El resto es historia

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