Cristina habló en la ONU: criticó a EE.UU. por el derrumbe financiero

Bautizó a la crisis como "efecto jazz" e ironizó por el salvataje estatal que lanzó Bush.

Por
24deSeptiembrede2008a las07:38

El espectáculo no estuvo adentro, sino en el formidable despliegue de seguridad que acompañó la llegada de George Bush a la sede de las Naciones Unidas, quien participó de la primera sesión de mensajes ante la Asamblea General junto a los presidentes Lula, Sarkozy y, lo que nos interesa en este espacio, la presidenta Cristina Kirchner.

Si se afirma que el traslado de Bush desde el hotel Walsdorf Astoria hasta el complejo sobre el East River paralizó la ciudad es literal. La ciudad se detuvo, los automóviles, los transportes, la gente en las esquinas con sus vasos de plástico, en un radio de 20 cuadras durante no menos de media hora. Ese escenario de película de anticipación acompañó lo que fue la primera intervención de Cristina Kirchner ante las Naciones Unidas.

¿Por qué hablar aquí de Bush? La Presidenta aludió en forma crítica a dos decisiones políticas que acompañaron el apogeo y la declinación de la administración republicana: el desconocimiento del principio de "multilateralidad" en los asuntos de política exterior, por la invasión a Irak en el comienzo del gobierno de Bush, y la intervención del Estado en el rescate del sistema financiero norteamericano, en estos días de su final.

Sobre el primer caso se sabe bastante: ya habló Néstor Kirchner en otras ocasiones aquí y la defensa de la multilateralidad integra el conjunto de ideas fuerzas de la política exterior del kirchnerismo. El segundo es de pura actualidad: la Presidenta aludió a la crisis norteamericana como "efecto jazz", bautizo que repercutió en todas las agencias internacionales de noticias, y describió el rescate financiero al que se lanzó el Tesoro norteamericano como la "intervención estatal más formidable de la que se tenga memoria".

La Presidenta abandonó cierto regocijo mostrado en Buenos Aires ante el desenlace de la crisis en Wall Street y dijo no estar "contenta ni alegre" con ella. "Por el contrario -sostuvo-, la consideramos una oportunidad histórica para poder revisar comportamientos y políticas, porque se nos dijo a los países de América de Sur, durante la vigencia del Consenso de Washington, que el mercado todo lo solucionaba, que el intervencionismo estatal era nostalgia de grupos que no habían entendido cómo había evolucionado la economía".

El mensaje de la Presidenta fue firme pero equilibrado y, podría descontarse, predispone favorablemente al auditorio que la espera mañana en esta ciudad, el Consejo de las Américas, que reúne a los principales inversores de los EE.UU. en el Continente. Puede decirse que la Presidenta -su equilibrio- estuvo en sintonía con los mensajes igual de críticos de Lula y Sarkozy, por ejemplo, y cumplió con las expectativas de los hombres de negocios.

Cristina repasó los indicadores de la economía argentina -a los que contrastó también con los de la administración de Bush- y mencionó las recientes medidas en procura del regreso de la Argentina a los mercados financieros: el anuncio del pago de la deuda del Club de París, más la reapertura del canje de la deuda para los holdouts (bonistas que no entraron al canje) y la refinanciación del grueso de los vencimientos de la deuda pública de los próximos dos años.

La Presidenta no leyó, como es su costumbre, pero ofreció un mensaje relativamente bien articulado. Algunas reiteraciones, sin embargo, hacen preguntarse si no habría sido conveniente que leyera en este ámbito. Fue sostenido el aplauso con el que la despidió el auditorio.

Por Walter Curia.

Temas en esta nota

    Cargando...