Salvar a Wall Street no es tan fácil: sigue el debate y el mercado hace una pausa

Bush tuvo que salir ayer a última hora a explicarle a los estadounidenses por qué es necesario que el Congreso apruebe el plan de rescate. Hasta entonces, la indefinición, dicen, se adueñará de los mercados de EE.UU.

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25deSeptiembrede2008a las07:36

No sólo el mundo financiero está pendiente del destino que tendrá el paquete de megasalvataje planteado por el Estado norteamericano como salida a la crisis financiera que castiga a ese país. La discusión se metió de lleno en las campañas presidenciales de los candidatos a la Casa Blanca.

Y si bien se habrían hecho algunos avances –como estipular un mecanismo riguroso de supervisión del rescate y estándares muy claros para las compensaciones que pueden recibir los ejecutivos de las empresas–, el proceso avanza mucho más lento de lo esperado. Los demócratas, por ejemplo, están reclamando restricciones importantes, como fraccionar el salvataje de u$s 700.000 millones en varias partes.

“Es una clara señal política de los demócratas para dejar en claro que esta crisis tiene el sello republicano. No es fortuito a un mes de las elecciones. Es una estrategia, si bien es necesario el análisis de la estructuración y alcance de la medida”, aseguró Leandro Verrier, analista de Bull Market Brokers.

En tanto, ayer el secretario del Tesoro de EE.UU., Henry Paulson, y el presidente de la Reserva Federal (Fed), Ben Bernanke, comparecieron por segundo día consecutivo ante el Congreso para defender el plan. Durante la sesión, Paulson no mostró señales de ceder ante los llamamientos de legisladores para que el Gobierno tome una participación accionaria en firmas que se beneficien de un programa de rescate financiero.

Sin embargo, si bien el Congreso tiene que analizar en detalle la letra chica –ayer hasta el propio presidente de los norteamericanos, George W. Bush, admitió algunos problemas con el plan–, lo cierto es que la dilación fue malvenida para los mercados. En un primer momento, tras el anuncio hubo festejos, pero después aparecieron las dudas en torno a la estructuración y efectividad de la iniciativa que, sumado a las trabas en el Senado, hacen que la incertidumbre cobre más protagonismo y ciertamente hunda más a los activos financieros.

Por lo pronto, en este contexto, el Dow Jones, que ayer terminó con una baja marginal de 0,27%, lleva perdido en las tres últimas ruedas 5%, mientras que el S&P 500 perdió la misma proporción ayer y el Nasdaq logró una leve suba de 0,11%. En esta línea, lo que además preocupa es que para los días que quedan de la semana no hay “gatillos” que puedan hacer repuntar a las acciones, a menos que el Congreso dicte una decisión.

“Esta semana no hay indicadores económicos relevantes y el mercado estará bastante pinchado. Cuanto más se retrase el plan, más castigo habrá porque el objetivo es despejar los temores de más caídas de bancos y de que la economía entre en recesión”, explicó Francisco Prack, economista jefe de Grupo SBS. Pero aclaró que “el proyecto es un arma de doble filo, porque si se aprueba y tiene la virtud de ser tan grande, lo cierto es que dispara dudas de que la crisis era peor a la prevista”.

No obstante, el consenso es claro: la situación será mejor si se aprueba el paquete que si no lo hacen. Lo que piden los demócratas es que se contemple un mecanismo para que no haya ejecuciones hipotecarias y que se delimite aquellos que especularon con hipotecas para hacer negocios y los que realmente las utilizaron para acceder a una vivienda. “Se pide que también se salve a la gente”, decía un operador.

Por Dolores Ayerra.

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