Eslabones favorecidos - Por Ignacio Iriarte (*)

Por la intervención del Estado en el mercado de ganados y carnes se han generado ganancias superiores a lo normal en varios tramos del complejo.El margen de la intermediación es tan amplio que podría darse una suba del precio de la hacienda sin modificar el valor al consumidor.

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26deSeptiembrede2008a las07:17

El mercado está cada vez más desequilibrado, por una oferta reforzada por una seca sin antecedentes, una exportación limitada y un consumo que empieza a dar señales de fatiga: puede absorber 75-80kilos per cápita, pero a diferencia de episodios anteriores, ahora pide una baja en el precio al mostrador para hacerse cargo del enorme volumen de carne que se tira a la calle.

La exportación tiene altísimos stocks de carne en cámara, producto del encaje obligatorio (75 por ciento), y el consumo tiene cientos de miles de cabezas en feedlots propios o de hotelería; el Gobierno, inicialmente sin esa intención, ha puesto en manos de la demanda (exportación y consumo) por primera vez en la historia un stock de carne y ganado que le permite regular a ésta su ansiedad en el mercado de hacienda.

A los exportadores los obligó, por resolución, a acumular carne en cámara, a un costo millonario; a los consumeros, les da un subsidio jugosísimo, que estimula el encierre a corral a niveles récord. Si la exportación está limitada y tiene decenas de miles de toneladas en cámara y la oferta de consumo liviano es y será altísima por varios meses a causa de los subsidios gubernamentales, la posibilidad de una recuperación en serio de los precios luce muy acotada, porque hay suficiente carne en cámara y hacienda en los corrales como para apagar cualquier incendio que se presente. ¿Y si llueve, y la oferta pastoril se reduce drásticamente? Ahí se cerrarán del todo las exportaciones y se echará mano de los stocks acumulados en cámara y corrales.

Sin control. Frente a este panorama que luce pesimista, hay muchos operadores que piensan que se está vendiendo mucha hacienda en forma adelantada, y que el faltante de ganados y carne que se puede producir como consecuencia de lluvias generalizadas y abundantes puede ser de tal magnitud que ni cerrando las ventas al exterior se podrá impedir una recuperación considerable de los precios. En la misma línea de razonamiento, se observa que los márgenes de intermediación, entre la tranquera y la góndola, son hoy de tal amplitud que podría darse una suba del precio del ganado sin necesidad de tocar los precios al público. A causa de la desafortunada (y asimétrica) intervención del Estado en el mercado ganadero (subsidios, precios sugeridos, ROE, cupos exportadores, ofertas) se han generado márgenes de ganancia muy superiores a lo normal en varios eslabones de la cadena de la carne, los cuales tenderán a reducirse a medida de que el mercado retorne mínimamente a la normalidad, y vuelva a funcionar como lo ha hecho siempre.

Es decir, en condiciones muy parecidas a la competencia perfecta.

Si no fuera porque nos vamos a quedar sin hacienda considerable en pocos años más, ¿para qué cambiar un sistema que deja satisfechos al gobierno, a los consumidores y a los intermediarios?

(*) Analista del mercado ganadero y de carnes.

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