La grave sequía castiga al campo y a la ciudad

En Villa Angela, Chaco, sube el índice de desocupación.

26deSeptiembrede2008a las07:28

VILLA ANGELA, Chaco.- Otra vez la sequía tiene la culpa y viene arruinar los planes de los productores. Como en efecto dominó, el fenómeno climático que castiga con particular dureza al sudoeste chaqueño va teniendo un impacto contundente en el campo. Pero también se expande sobre la actividad económica y le pega a la vida social de los pueblos.

Esto se ve en esta ciudad, ubicada a 270 kilómetros de Resistencia, considerada la tercera en importancia de Chaco.

A las 100.000 cabezas que la Sociedad Rural de Villa Angela estima que "se fueron" del Chaco a otras provincias por la sequía, ya sea malvendidas o por traslado, hay un impacto fuerte sobre la agricultura. Según informó Héctor Raúl Costa, delegado del Ministerio de Economía de Chaco en la zona, sobre una intención de siembra de 18.000 hectáreas de girasol, a días de que termine la implantación, sólo se hicieron 3000 hectáreas. Esto se traduce en una pérdida de unos 20 millones de pesos, según las estimaciones de los técnicos.

En rigor, muchos productores se quedaron con las ganas de sembrar girasol y ahora están aguardando que se produzcan precipitaciones para implantar algodón. "Iba a sembrar 100 hectáreas, pero no se hicieron", contó el productor Adalírico Chávez. Si llegara a llover unos 100 milímetros, sembraría a partir del próximo mes el cultivo de algodón. En esta zona el algodón es el grano más importante; cubrió una superficie de entre 40.000 y 45.000 hectáreas el año pasado.

"Por falta de agua yo tampoco pude sembrar 100 hectáreas de girasol. Desde enero llovieron unos 40 milímetros. Para julio [cuando comienzan las siembras] ya deberían haber llovido 40 mm, pero a esa fecha tenía 20 milímetros", señaló Cristian Cholod, que anteayer estaba preparando la tierra de un lote que, si vienen las lluvias, piensa destinar al algodón. En esta parte de Chaco, la media histórica de precipitaciones ronda los 1200 mm.

Muchos de los productores que, pese a la falta de humedad, igual sembraron, luego tuvieron nacimientos de plantas muy desparejos. Algo de eso le pasó a Pedro César Glibota, que invirtió 700 pesos por hectárea para implantar unas 100 hectáreas del cultivo.

En paralelo, una importante cantidad de productores que tenía comprada la semilla no la pudo devolver.

Ganadería
Con todo, siguiendo el patrón de afectación que produce la sequía, el impacto más fuerte ante la vista humana hay que buscarlo en la ganadería. La mortandad de hacienda es su cara visible.

Los ejemplos sobran. Blanca Maidana de Gatti, productora de Santa Sylvina, a 50 kilómetros de Villa Angela, sufrió la pérdida de más de 150 animales a causa de la sequía.

"He perdido unos 156 animales entre vacas, terneros y toros y ahora me quedan 200. Además, se me secaron tres represas hechas con retroexcavadoras; esas represas tenían agua hasta hace cuatro meses. Esto es triste porque he vivido toda la vida en el campo", afirmó. Un dato: hace cinco años, Maidana de Gatti tenía casi 1000 animales en el campo, contra 200 que le quedaron. "El Gobierno nos tiene que dar algo por la mortandad", agregó.

Si bien en la Sociedad Rural local dicen que por el momento no hay una estimación respecto de la mortandad total, los productores creen que la cifra rondaría entre 30.000 y 50.000 cabezas.

Al margen de ello, la sequía también está teniendo un efecto negativo en la ciudad. En Villa Angela hay desocupación entre los peones y productores, que se quedan sin una vaca y van a pedir ayuda a la ciudad. "Con esto se genera un proceso de desocupación que impacta en la comunidad. Nuestro índice de desocupación bajó desde 2003 del 45 al 14 por ciento y creemos que volvió a subir cuatro puntos en los últimos tres o cuatro meses", expresó Oscar Domingo Peppo, intendente de Villa Angel

Temas en esta nota

    Cargando...