La sequía condiciona la siembra de granos finos y gruesos en la Argentina

La falta de lluvias está afectando a los cultivos de trigo, de maíz y de cebada.

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26deSeptiembrede2008a las16:42

La ausencia de lluvias adecuadas en el período óptimo de implantación de trigo en gran parte del área, a lo que se agrega la escasa humedad en el perfil edáfico de la zona sudeste bonaerense -es la que resta cumplir su cobertura- provocan la imposibilidad o la indecisión por parte del productor para sembrar el cereal.

A la fecha se implantó el 95% de la intención, a tan sólo 15 días para cumplirla. Todas estas consideraciones permiten pronosticar actualmente una cobertura de área a implantar de 4,5 millones de ha, pero estas cifras deben tomarse como provisionales en función de lo expresado precedentemente.

La ausencia de lluvias en el norte de la zona triguera (Córdoba, centro santafesino) reducirían, de no revertirse la situación, los futuros rendimientos. En las demás regiones el cultivo evoluciona favorablemente, no obstante lo cual deberá seguirse atentamente el tema climático para ponderar las futuras producciones.

En cuanto a la cebada cervecera, la cobertura alcanza al 98% de las 500.000 ha previstas. Esta superficie supera a la concretada el último año en un 14,7 %. Esto se debe a los buenos precios garantizados por contrato, a lo que se adiciona la posibilidad de cosecha más temprana que el trigo y, de este modo, una buena implantación de cultivos estivales.

Las estimaciones, preliminares aún, sobre la superficie que se implantaría con cultivos de cosecha gruesa para la próxima siembra muestran como tendencia el aumento del área a sembrarse con girasol, pero siempre dependiendo de las variables del clima. La superficie a implantar se incrementaría entre 14 y 18 puntos porcentuales, respecto de la campaña anterior. Es decir, se ubicaría entre 3 y 3,1 millones de ha. Los mayores incrementos porcentuales se registrarían en Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba.

Para el maíz, se verifica a priori la posibilidad de una disminución del área a sembrarse, en un porcentaje que oscila entre el 5% y el 10% por debajo de la anterior campaña, lo que implicará una posible área a sembrar entre 3,6 y 3,8 millones de hectáreas.

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