Dramático colapso del mercado

Hubo ventas masivas de activos y un clima de alarma total. El mercado no prevía que la Cámara Baja rechazaría el plan de rescate de Bush. Ni los atentados de 2001 generaron tanto pánico.

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30deSeptiembrede2008a las07:37

Cerradas por derribo. Con ese ánimo quedaron las bolsas de todo el mundo ayer, luego de que la Cámara de Representantes de Estados Unidos les propinara un golpe sin precedentes, al votar en contra del plan de salvataje de deuda que impulsa el Gobierno de George W. Bush. Ni los ataques a las Torres Gemelas, el 11 de septiembre de 2001, golpearon al Dow Jones tanto como el voto “no positivo” de los legisladores estadounidenses al plan de los u$s 700.000 millones. Entre la sorpresa y el espanto –nadie se esperaba el “no” del Congreso–, los inversores salieron a vender sus activos masivamente, y llevaron a los principales índices de acciones al precipicio.

Basta dar un vistazo a los números de la rueda: el Dow Jones perdió 778 unidades –su mayor baja en puntos de toda la historia–, o lo que es lo mismo, un 6,95%. Las 30 acciones que componen el índice cerraron en rojo. Asimismo, el S&P 500 y el Nasdaq cayeron 8,75% y 9,14%, respectivamente. En América latina, las caídas estuvieron lideradas por el Bovespa brasileño, que se desplomó 9,75% –su mayor baja diaria en casi una década–. Y el Merval también sufrió: cayó 8,7% (ver pág. 3). Sólo los activos más seguros se salvaron: la tasa de los bonos del Tesoro cayó 15 puntos hasta 3,6%.

“La palabra más adecuada para describir el ánimo de los inversores es ‘pasmados’. Nadie se esperaba lo que ocurrió: el domingo casi se daba por sentado que el Congreso daría hoy (por ayer) el visto bueno al plan”, dijo Enrique Álvarez, analista de IdeaGlobal. Sin embargo, las expectativas de los inversores lejos estuvieron de la realidad. Tras una larga y muy debatida sesión, los miembros de la Cámara Baja votaron en contra de la “Ley de Estabilización Financiera”, un paquete de medidas con el que el gobierno de Bush pretende salvar los bancos estadounidenses, comprándoles la deuda “tóxica” que abunda en sus balances.

Ayer por la mañana –antes de que el Congreso se negara a aprobar el plan– el ánimo ya era negativo en las Bolsas. Los principales mercados de Asia y Europa cerraron en baja, preocupados por los serios problemas que empieza a mostrar la banca del Viejo Continente (ver pág. 4). Pero además, “desde temprano el mercado mostró escepticismo acerca de que el plan de Bush fuese aprobado. Y eso sin tener en cuenta que de por sí se dudaba de la efectividad del proyecto, cuyos detalles se conocieron el domingo”, dijo un operador local. Así, el Nikkei japonés perdió 1,3%, y las bolsas de Europa se anotaron rojos de hasta 8,7%.

Horas más tarde se iniciaron las operaciones en Wall Street y, según se comenta, en el recinto de la Bolsa de Nueva York los operadores siguieron minuto a minuto lo que ocurría en Washington. La votación fue ajustada: 228 legisladores votaron en contra y 205 a favor del rescate. Al conocerse el resultado, la reacción fue inmediata: “¡salgan todos corriendo de las acciones”, gritaron en el parqué.

“Literalmente, se desfondó la bolsa de valores. Lo que queda por delante es muy difícil de dilucidar, puede que haya mucha presión residual sobre los activos”, dijo Álvarez. Es que, con el plan de salvataje en la cuerda floja, los mercados enfrentan días de incertidumbre. “Lo más probable es que la medida siga en revisión al menos hasta el viernes, ya que mañana no se sesiona por el Año Nuevo judío”, se decía anoche. Todo indica que la furia vendedora no se detendrá por ahora.

Por Clara Agustoni.

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