Con un paro de seis días, el campo regresa a las rutas

Desde pasado mañana no se venderá hacienda ni granos.

01deOctubrede2008a las07:14

"Paro, marcha y guerra", dijo el vicepresidente de Coninagro, Carlos Garetto, al ingresar en una sala de la sede porteña de la Federación Agraria, donde el campo anunció ayer un nuevo paro, el quinto del año contra la política agropecuaria del Gobierno. Lejos del nerviosismo de los mercados financieros, la Comisión de Enlace de las cuatro entidades del sector instó a sus representados a no vender sus productos desde pasado mañana a las 0 hasta las 24 del miércoles próximo. Habrá tractorazos, marchas y concentraciones a la vera de las rutas, que llamó a no cortar.

Parece un déjà vu del conflicto por las retenciones móviles, pero no lo es. El agro vuelve a la protesta por las restricciones a las exportaciones y los controles de precios sobre sus principales productos, especialmente ganado vacuno, leche y trigo. Además, la fuerte suba de los precios de los insumos y la caída de los valores internacionales de los granos, con el mismo nivel de retenciones, redujo sensiblemente la rentabilidad de los productores, que además sufren la sequía más grave de los últimos 100 años.

La reacción del Gobierno fue tan inmediata como escueta. "En un momento en que no sabemos cómo va a terminar la crisis financiera, esta protesta ayuda poco al país", dijo el secretario de Agricultura, Carlos Cheppi, en la Casa Rosada, donde anunció incentivos para pequeños productores de Cuyo. Visiblemente nervioso, el funcionario se mostró dubitativo acerca del futuro de la economía (ver aparte).

Durante los días de paro, el campo organizará tractorazos y movilizaciones en el interior y el miércoles, a las 11, en San Pedro, habrá un acto en el que hablarán los presidentes de las cuatro entidades. Por la tarde, los mismos dirigentes se unirán al abrazo al Congreso que organizan movimientos sociales como la Corriente Clasista y Combativa (CCC) y el sector disidente de la Federación de Tierra y Vivienda (FTV), un desprendimiento de la agrupación del piquetero Luis D Elía.

San Pedro es un lugar emblemático de la protesta porque un acto similar, en los albores del conflicto por las retenciones móviles, originó una causa penal por corte de rutas contra los principales ruralistas. "¿Dónde hacemos el acto?", preguntó anoche Silvio Corti, director de la Federación Agraria sanpedrina. "Miren que la reincidencia no es excarcelable", acotó Biolcati, que también está imputado en aquella causa.

Apenas se conoció la convocatoria al paro, en varios puntos del país las sociedades rurales locales ya ponían en marcha el armado de los piquetes en los cruces de ruta, aunque con la promesa de no cortarlas para no despertar animosidad en la opinión pública. Por eso, en el agro tampoco quieren tensar demasiado la cuerda con el Gobierno.

"El paro termina el miércoles, sí o sí", dijo el presidente de Federación Agraria, Eduardo Buzzi. "Sí, esto no es a ganar o morir", agregó su par de la Sociedad Rural, Hugo Luis Biolcati. Sin embargo, todos coinciden en que se trata de la primera medida de un plan de lucha que será extenso y en el que el campo no espera respuestas del Gobierno.

La fina sintonía que parecen haber logrado Buzzi y Biolcati sorprendería a sus más antiguos antecesores. A la reunión de ayer los cuatro presidentes y sus asesores llegaron con la idea de un paro de varios días, pero habría sido el líder de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Mario Llambías, el que propuso alargar la protesta. El de ayer fue el primer encuentro de la nueva composición de la Comisión de Enlace, en la que predominan los duros.

¿Hasta cuándo va a continuar el enfrentamiento con el Gobierno?, preguntó LA NACION a los ruralistas. En la respuesta, Biolcati pareció enviar un mensaje a la oposición: "Queremos que el ejemplo de la unidad del campo sea seguido, por ejemplo, por los partidos

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