El Gobierno acusa a los ruralistas de impedir una instancia de diálogo

Cheppi dijo que la protesta lo tomó por sorpresa; congelan mejoras impositivas.

01deOctubrede2008a las07:19

El Gobierno le respondió escuetamente al campo después de la convocatoria del nuevo paro agropecuario. El secretario de Agricultura, Carlos Cheppi, dijo sentirse "sorprendido" por la medida de fuerza y sostuvo que entre los dirigentes rurales hay "condiciones políticas" que impiden el diálogo.

En la Casa Rosada hubo malestar por la nueva protesta. Atrás quedaron los anuncios con medidas para el sector con los que el propio Cheppi había intentado, en vano, seducir a último momento al campo.

"El paro nos ha sorprendido muchísimo. Veníamos dialogando y habíamos abierto la posibilidad de reunirnos en los próximos días, pero parecería que hay condiciones políticas que nos impiden continuar con el diálogo", se quejó Cheppi en una conferencia de prensa que dio en la Casa Rosada, para anunciar incentivos para pequeños productores de cuatro provincias.

El mensaje oficial se abroqueló ayer bajo una misma consigna. Este es un paro político, insistieron desde los despachos de la Casa Rosada, y reforzaron la embestida contra la mesa de enlace que integran las cuatro entidades agrarias.

Visiblemente nervioso y sin aceptar preguntas, el secretario de Agricultura planteó dudas sobre el futuro económico del país, en una llamativa contradicción con el discurso de la presidenta Cristina Kirchner. "En un momento en que la política internacional y la crisis financiera está generando condiciones que no sabemos dónde van a terminar, esta protesta ayuda muy poco al país. Esperamos que reflexionen", advirtió. Fue después de que el Gobierno insistiera en que la Argentina está a salvo de la crisis internacional que golpea a Estados Unidos y a gran parte del mundo.

El discurso oficial volvió ayer 75 días atrás. Con paro de por medio, no hay diálogo posible. El mismo mensaje que envió la Casa Rosada a los dirigentes rurales en los peores momentos de tensión en el conflicto que comenzó el 11 de marzo. "El diálogo hay que hacerlo de a dos, indudablemente, y si hay un sector que declara una protesta y no pretende dialogar, es muy difícil", sostuvo Cheppi.

Con Moreno en primer plano
En un escenario que comienza a complicarse, ayer volvió a aparecer el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Si bien no participó de la conferencia en la que se anunciaron medidas para los pequeños productores, estuvo minutos antes reunido con la Presidenta.

Cheppi había insinuado que estaba preparando anuncios para el sector agropecuario, como una baja en las retenciones para el maíz y el trigo, e incentivos para la carne y la lechería. Pero por el momento, con el paro en marcha, en el Gobierno guardaron silencio sobre los próximos pasos. "Estábamos intentando una solución para algunos productos", confió un funcionario nacional a LA NACION. Pero desde Balcarce 50 cerraron ahora cualquier posibilidad de anuncios. A pesar de las últimas amenazas públicas del campo de que estudiaba lanzar una nueva protesta, el Gobierno insistió en mostrarse sorprendido. Según dijeron fuentes oficiales, Cheppi nunca pensó que la dirigencia rural, con la que habló hasta anteayer, convocaría al paro. Otra vez comenzó el temblor en la Casa Rosada.

Cerca del director de la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca), Ricardo Echegaray, otro de los negociadores del Gobierno con el campo, se mostraron inquietos con la medida de fuerza. "Los dirigentes rurales no tuvieron en cuenta el diálogo que se había generado", planteó un allegado a Echegaray.

Por ahora, la Presidenta restringió la relación con la dirigencia rural a Cheppi y a Echegaray y dejó afuera del contacto con el agro al jefe de Gabinete, Sergio Massa. Igual este funcionario monitoreó ayer lo que se anticipa como el comienzo de un nuevo capítulo en la pelea ent

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