En plena crisis global, invertir en propiedades locales puede dar más de un 20% anual

El inversor minorista que hoy compra departamentos para volcarlos al alquiler se conforma con una renta del 6% anual, sumada a una revalorización del inmueble que puede llegar hasta el 15% cada año si está bien elegido; con ambos índices suma un 21%, una cifra nada despreciable en la actualidad.

01deOctubrede2008a las07:49

Hoy, mientras se devalúan el valor de las propiedades en el mundo, la pregunta que se hacen los inversores es, ¿qué pasará en la Argentina? Según un sondeo realizado por El Cronista entre analistas, desarrolladores, empresarios de la construcción y brokers inmobiliarios, la tendencia de nuestro país es ir contra la corriente, con un potencial de suba de precios.

Aún dada la gravedad de la crisis norteamericana, la Argentina no nota en el corto plazo un impacto de salida de capitales. Al contrario de lo que ocurría en otras épocas, muchos ahorristas con colocaciones en el exterior prefirieron sacar el dinero del circuito financiero y traerlo al país, pero para convertirlos en ladrillos, una opción que sigue siendo percibida como refugio de valor.

Todavía la crisis internacional parece lejos de haber encontrado su piso, pero los analistas estiman que el rebote en real estate se va a dar tal vez antes de lo que muchos piensan, ya que la desconfianza en el sistema financiero hará migrar inversiones hacia los activos fijos. Además, es probable que el dólar se deprecie debido a que el gobierno norteamericano deberá emitir para solventar la crisis. La previsión de un dólar más débil hace presumir que los inversores correrán hacia otro tipo de activos.

Esto significaría la apertura de un nuevo escenario financiero, caracterizado por la pérdida de jerarquía de la banca de inversión, lo cual reduce el campo de las operaciones de securitización de instrumentos hipotecarios; lo cual también afectó al mercado de hipotecas “puras” que, sin embargo, serían las que recuperarían volumen más rápidamente. A nivel global, el mercado inmobiliario se caracteriza por una baja aceleración o desaceleración en el movimiento de los precios. Para que retomen una tendencia alcista, se requeriría de un contexto de aceleración en el crecimiento mundial y estabilidad en la cotización de las monedas.

“En el corto plazo, continuaríamos observando una caída en los precios de los inmuebles, tanto aquellos empleados para vivienda como para actividades administrativas, comerciales y financieras”, adelanta Ricardo Theller, investigador del Instituto de Economía de UADE. En particular, este comportamiento sería algo más intenso en las propiedades utilizadas como segunda vivienda (en zonas turísticas) y oficinas. “Desde el momento que comenzó a desinflarse la burbuja, los precios podrían caer, en promedio, dentro de una banda que oscilaría entre el 10% y el 30%. Estos porcentajes se explican a partir de las subas verificadas previamente, por encima de su crecimiento histórico”, sostiene Theller. En el largo plazo, desde fines de 2009, los precios comenzarían a mostrar una lenta recuperación a medida que vaya diluyéndose el stock.

La situación adquiere mayor gravedad en aquellos países donde la edificación y la compraventa operaron bajo una intensa utilización del crédito hipotecario. Aún más, cuando actuó como colateral de instrumentos financieros negociados en los mercados de capitales (securitización). Situaciones como ésta, amplificadas por los complejos mecanismos de transmisión de los mercados financieros y de capitales, pueden encontrarse en los Estados Unidos, España y, con menor intensidad, en Gran Bretaña, Holanda, Australia y Nueva Zelanda.

Juan Carlos Franceschini, director de la consultora Cdi, revela que en las ciudades más grandes de los Estados Unidos el precio de las viviendas bajó un promedio de 17% entre julio de 2007 y julio de 2008, lo cual representa su mayor caída en 21

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