La ley jubilatoria abrirá reclamos en la Justicia

Se prevén cuestionamientos por el retroactivo y por la fórmula.

03deOctubrede2008a las07:43


La ley previsional sancionada anteayer en el Senado parece haber sido hecha para complicarles la vida a los jubilados, y su aplicación generará una ola de juicios contra el Estado.

Tantos vicios tiene la ley que cualquiera se puede preguntar si los legisladores no pensaron en las bondades políticas de hablar de "movilidad" sabiendo que no será este gobierno el que pague los reclamos por reajustes de haberes. En definitiva, los juicios que se generen impactarán en el presupuesto tan sólo después de 2011. Los problemas que se avecinan son, por lo menos, tres:

Por lo pronto, si algo se debe exigir de la ley, es que sea clara. Pero hace años que el Congreso no dicta una norma con tantas remisiones, sustituciones y entrecruzamiento de conceptos. Promoverá un mar de confusiones.

  • En segundo lugar, la ley no incluyó el pago retroactivo de la movilidad de los haberes devengados por los períodos 2002 al 2008, y esta omisión provocará, en forma casi inmediata, una primera ola de demandas. En efecto, la Corte Suprema, en 2006, en el fallo Badaro, reconoció la movilidad de los haberes por los períodos transcurridos a partir de 2002, hasta 2006, fecha del fallo del tribunal. La Cámara Nacional Previsional, en un fallo posterior (caso Cirilo), extendió esa movilidad hasta el presente.

 

  • Eduardo Mondino, titular de la Defensoría del Pueblo de la Nación, hace varios meses presentó una acción de amparo para reclamar -en beneficio de todo el grupo colectivo de jubilados- el pago retroactivo de la movilidad. Lo mismo hizo el defensor de la Tercera Edad, Eduardo Semino.

¿Qué podrá hacer cada jubilado? Además de esperar las sentencias de los amparos promovidos por Mondino y por Semino, podrá presentar su propia demanda, si lo desea, ahora mismo.

  • El tercer vicio de la ley está en los problemas que causa la fórmula para calcular la movilidad, y esto dará paso a una segunda ola de juicios, pero sólo a partir de marzo próximo.

Un automóvil es un motor con cuatro ruedas. Si el motor es muy complicado y, encima, se le colocan siete ruedas en distinta dirección, el automóvil no avanzará o, directamente, estaremos frente a un engendro que no es un automóvil. Esto es lo que creó la ley de movilidad y en los tribunales previsionales -donde se reciben 40.000 demandas por año- intuyen que se avecina una avalancha de demandas.

En efecto, la Corte tradicionalmente sostuvo que la movilidad es una relación de proporcionalidad entre los salarios y el haber de retiro. Ahora, en cambio, la movilidad de los haberes jubilatorios dependerá, también, de otros factores: el resultado de los recursos tributarios del Anses y el número de beneficiarios.

Pero ¿qué culpa tiene el jubilado si el Estado no recauda? Y, finalmente, ¿por qué el jubilado que aportó toda su vida tiene que perjudicarse con la incorporación de un mayor número de beneficiarios, muchos de los cuales nunca aportaron?

Ahora bien, el jubilado y su abogado no deben apresurarse a presentar una acción de amparo o declarativa de certeza: la fórmula sólo se aplicará en marzo y, sólo entonces, se sabrá cómo impacta cada una de las variables. Esta segunda ola de juicios llegará después del verano.

Futuro incierto

  • La ley no incluyó el pago retroactivo de la movilidad de los haberes devengados por los períodos 2002 a 2008. Eso provocará demandas judiciales.

 

  • La Corte, presidida por Ricardo Lorenzetti (foto), tradicionalmente sostuvo que la movilidad es una relación de proporcionalidad entre los salarios y el haber de retiro. Ahora también se tomarán en cuenta el resultado de los recursos tributarios de la Anses y el número de beneficiarios.

 

  • Los juicios que se g

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