Nada por aquí... y poco por allá

La falta de agua le pegó duro a los rindes y se prevé una caída de 25% en la cosecha de trigo que se viene.

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04deOctubrede2008a las08:37

El 2008 no será recordado como el mejor año del trigo. Desde el vamos, la siembra coincidió con el conflicto del campo por las retenciones móviles y eso postergó las fechas de implantación. Una vez que el trigo estaba bajo la tierra, se vino un invierno con una seca para la historia. Recién ahora, el agua está empezando a hacerse notar pero quizás, ya sea tarde: el equipo de Estimaciones Agrícolas de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires calcula que la producción nacional del cereal caerá 25% respecto de la campaña pasada.

Cabe recordar que en 2007 la producción total fue de 15,2 millones de toneladas en una superficie total de 5,5 millones de hectáreas sembradas, según los números de la Bolsa porteña. En tanto, para este año la superficie sembrada fue de 4,4 millones de hectáreas.

Luego de un invierno seco como pocos, será crucial que la primavera venga acompañada de agua. "Hasta mediados de octubre será fundamental la recarga del perfil de los suelos, que será lenta y gradual", detalla el informe de la Bolsa porteña. Igual, aunque ahora lleguen las lluvias, el daño ya está hecho: el agua que no cayó en su momento no se compensa más.

Por eso el escenario triguero del país tiene su más y sus menos.

En la columna del haber se anota el Sudeste Bonaerense, zona triguera por excelencia. Allí es donde el cereal goza de mejor salud.

En la columna del debe hay que anotar al centro norte de Santa Fe y sur de Córdoba, además de La Pampa y Entre Ríos. En esas provincias el agua que recién llegó los días pasados alivia la situación pero no la soluciona.

Esta semana llovió unos 50 mm en la zona de Rosario. Un productor contó a Clarín Rural que con esa cantidad de agua "los trigos tienen alguna chance de lograr rendimientos aceptables". En números, eso sería unos 2.500 kg/ha de rendimiento, una marca muy lejana a los 5.000 kilos que se consiguieron allí la campaña pasada.

De todos modos, el rinde del cereal se define tanto en los 15 días previos como en los posteriores a la floración. Y en ese etapa será decisiva la carta fuerte que juegue el clima. Si la opción es lluvia, será bienvenida; en cambio, si la opción es helada, todo puede empeorar, tal como sucedió sobre el final de la campaña pasada.

Por eso, los productores esperan que la primavera sea húmeda y fresca, sobre todo en noviembre que es la época de llenado del grano, una etapa crucial para el trigo.

En cualquier caso, la campaña triguera de este año contará con muchas particularidades que quedarán en la historia. Por caso, la siembra se hizo con ciclos más cortos -que pueden implantarse hasta principios de julio- por la incertidumbre que reinaba con la Resolución 125 vigente. Ante la falta de definición se sembraron 1 millón de hectáreas menos, según calculan en la Bolsa porteña.

Luego, se vino el capricho del clima que resultó en una sequía mortal. Frente a eso, el Gobierno nacional dispuso el 21 de agosto una ayuda de 6 millones de pesos que debían llegar a Córdoba y Santa fe para paliar las pérdidas. A más de un mes del anuncio, esta semana la diputada santafecina de Coalición Cívica Susana García dijo que la ayuda aún no había llegado.

Para los días que se vienen se esperan algunas precipitaciones, sobre todo en el noroeste bonaerense, el sur de Santa Fe y Entre Ríos y también en el oeste y sudeste cordobés.

El agua será bienvenida por los perfiles, que están bastantes sedientos. Además, será fundamental para que los productores decidan cómo encarar la siembra de maíz.

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