Se acentúa el estancamiento del crédito, salvo el de cortísimo plazo

Sólo muestran cierto dinamismo las líneas destinadas a las empresas. Se profundiza el freno de los préstamos para las familias.

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06deOctubrede2008a las07:48

Está claro, por ahora, que los mayores problemas que pesan sobre los bancos están fuera del sistema financiero y que, mientras no desaparezcan, las entidades seguirán retaceando sus altos niveles de liquidez. Eso se hizo más visible, por ejemplo, el último mes: según datos del Banco Central, las entidades aumentaron sus colocaciones en las líneas que suelen ser de menor plazo, como las destinadas a empresas, y empezaron a moderar fuertemente las que requieren asumir mayores riesgos en el futuro, como las hipotecarias y personales.

Los adelantos y documentos –las líneas que los bancos otorgan a las compañías– retomaron en septiembre el ritmo que habían perdido tras el conflicto agropecuario, al expandirse en promedio un 3% respecto del mes anterior, y tras haber mostrado un virtual estancamiento en julio y agosto, con un crecimiento promedio del 0,7% (y una caída del 1,72% en junio). En voz baja, los banqueros admiten que esta expansión no es, ni lejos, el resultado de una mayor actividad de las compañías locales y sugieren que es más acertado atribuirla a las bondades de los volúmenes y del sesgo “cortoplacista” de estos préstamos.

“Hoy el negocio de los bancos está en el volumen. Los préstamos para las empresas son más redituables, y no requieren de tanto esfuerzo operativo. Claro que es más riesgoso: las empresas tienen miedo a endeudarse y los bancos están más reacios a dar créditos largos. Pero está claro que el problema no es de liquidez”, explicó el analista de Ieral, Joaquín Berro Madero. Un informe de su autoría reveló que, en junio pasado, los activos más líquidos del sistema financiero (entre los que se incluyen efectivo, cuentas corrientes y pases en el Banco Central) alcanzaron casi el 25% del total de las imposiciones.

La muestra de que hoy los bancos privilegian cada vez más el cortoplacismo para sus negocios está en la incipiente desaceleración que empezaron a mostrar los préstamos hipotecarios, que habían logrado sobrevivir “inmunes” a la crisis del campo, y que son, por naturaleza, los más extensos. El crecimiento de estas líneas en los últimos meses ya da indicios de un freno más abrupto hacia adelante: 2,23% en junio; 2,11% en julio; 2,01% en agosto y 1,7% en septiembre. “En esta situación, los bancos prefieren manejarse con líneas corporativas porque son todas muy cortitas”, comentaron a El Cronista en la consultora Finsoport.

El informe del Ieral destaca que “en promedio, según datos del BCRA, la madurez de los préstamos otorgados a empresas ronda el año y medio”, y eso “refleja las limitaciones en las líneas destinadas a financiar la producción”.

Hubo esfuerzos, desde las entidades, para tentar a los clientes del segmento corporativo con tasas más atractivas. Hoy por hoy los bancos colocan sus préstamos para empresas al 14% anual, mientras que hace dos semanas lo hacían a un costo que se ubicaba dos puntos por debajo. “Hay que analizar cada segmento en especial. A pesar de que se asuma un incremento en el stock, el último mes sólo tuvimos más demanda de empresas de primera línea; pero las líneas que hoy se colocan son a cortísimo plazo; a menos de siete días”, explicó a El Cronista el titular de la tesorería de finanzas de un banco privado. “Con estas líneas las compañías cubren su cash flow diario. Una deuda de mediano y largo plazo la manejan con otros instrumentos”, agregó.

Por Ignacio Olivera Doll.

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