El dólar sigue siendo el ‘amigo americano’ de los argentinos

Contra todos los pronósticos, la divisa estadounidense sigue revaluándose en el mundo, producto de la liquidación de bienes. Los ahorristas argentinos están lejos de ser la excepción.

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07deOctubrede2008a las07:55

Las acciones de las principales empresas del mundo siguen en caída libre y por ende se desploman día a día desde la bolsa de Nueva York hasta la rusa, el petróleo está en picada y commodities favoritos como la soja ya son una sombra de lo que eran hace apenas un mes. En el medio de toda la depresión mundial, que comenzó pero que aún parece muy lejos de tener fin, el planeta vuelve a confiar en el dólar y los argentinos no son la excepción a pesar de que en este país la moneda americana fue la gran looser de las finanzas durante los últimos seis años. Y ayer fue un claro ejemplo de que el que apuesta al dólar gana. Cuando todos esperaban un dólar a 3,20 por peso, la divisa estadounidense superó las expectativas y cerró a $ 3,21.

Tal vez hay que estar en el bolsillo de un argentino para darse cuenta lo que es el miedo de perder los ahorros. De hecho, desde los setenta de los ahorristas pasaron por el Rodrigazo, la Tablita de Martínez de Hoz, las hiperinflaciones de finales de los ochenta y de principios de los noventa, y el colapso de la Convertibilidad, de la cual el famoso corralito todavía sigue siendo un recuerdo latente.

Claro está que siempre que alguien pierde hay otro que está ganando, porque así funciona la lógica del mercado. Lo cierto también es que siempre da la sensación de que los perjudicados son los mismos. Y ahí parece estar la clave del dólar como refugio seguro. Cuando nadie confía en él, siempre habrá un argentino que guarda sus ahorros en verdes. Es decir, si se pierde, que se pierda, pero no todo. Al fin y al cabo ahorrar en dólares en los últimos años en la Argentina fue una muestra clara de no entender de finanzas, y sin embargo, la demanda de dólares nunca quedó en cero.

Los ejemplos de que quedarse con los dólares fue un mal negocio abundan: con un tipo de cambio casi inmóvil desde la crisis de 2002 y una inflación que fue escalando en los últimos seis años del 5% al 25% anual, ahorrar en dólares fue perder cómo mínimo la inflación. Y si el dinero se colocaba a plazo fijo, se perdía la mitad por la inflación, pero al menos se le ganaba hasta un 12% anual al dólar, un rendimiento nada despreciable para un ahorrista minoritario. Sin embargo, a pesar de esa posible ganancia, muchos argentinos siguieron encolumnados detrás del dólar.

Y más allá de ser tildados de no entender de finanzas los argentinos que apostaron por la divisa americana, ahora van por la revancha. Y no precisamente porque la Argentina corra riesgo de sufrir una hiper o una corrida bancaria. Simplemente porque el desplome de la economía de Estados Unidos está provocando un pánico en el mundo que, a contrapelo de lo que pensaban los entendidos, está revaluando el dólar. En el último mes, la moneda estadounidense ganó 4,38% contra el euro y 25% contra el real. También ganó contra el petróleo y contra la soja. En realidad, más que el que apuesta al dólar pierde, habría que decir que pierde el que cree que el dólar no es confiable, o al menos el que no apuesta en el corto plazo, porque al fin y al cabo, como decía John Maydard Keynes, en el largo plazo “todos estaremos muertos”.

Por Horacio Riggi.

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