Una dura interna complica los anuncios oficiales para el agro

Retornó un clásico. Cheppi propone medidas y Moreno las traba o boicotea.

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08deOctubrede2008a las07:23

En su intento por mostrarse activo frente a los planteos rurales y anudar un conjunto de medidas que serían anunciadas el jueves por Cristina Kirchner, el Gobierno está tropezando una vez más con la inacabable interna entre "halcones" y "palomas". Ambos sectores tienen recetas que generalmente son diametralmente opuestas a la hora de hablar de política agropecuaria. Por eso, la propia presidenta se ha visto obligada a laudar en muchos de los casos.

Queda claro que el sector duro del Ejecutivo lo integra la dupla entre el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, y el titular de la ONCCA, Ricardo Echegaray. La línea moderada la encarna --ahora-- el secretario de Agricultura, Carlos Cheppi. Ambos bandos disimulan los roces desde que Clarín publicó que Cheppi amagó renunciar cansado de los continuos desplantes de sus rivales. Pero la dura interna permanece.

En las últimas horas, el caso más evidente de este constante desencuentro fue el del acuerdo lechero, que venció a fin de mes. Moreno negoció ayer intensamente con las industrias para que acepten firmar una prórroga, que implique levantar de 0,94 a 1 peso por litro la paga al productor. Prometió el oro y el moro, incluso que el Estado compraría el stock de las empresas. Pero hasta anoche estaba en duda que pudieran convencer a las usinas, a las que la ONCCA ya les debe 8 meses de compensaciones. En Agricultura, mientras tanto, habían elaborado su propia propuesta, que consistía en comenzar a liberar gradualmente ese mercado.

Otro caso es el de la prometida rebaja en las retenciones agrícolas. Cheppi planteó al Ejecutivo que era necesario bajar algunos puntos del tributo para el trigo y el maíz, pero no fue escuchado en la Rosada. Los duros, en cambio, habrían logrado imponer un esquema que suena a cosmético: que las retenciones bajen solo en el caso de que el sector supere los niveles productivos de este año, y solo para los excedentes. Si fuese así, los chacareros podrían disfrutar de la medida recién en 2010, con viento a favor.

El titular de Agricultura sí pudo imponerse en la más dura de las disputas y la menos pública: la distribución de la Cuota Hilton, que firmará en las próximas horas bajo las normas legales vigentes. Moreno y Echegaray promovían criterios muy diferentes para repartir ese cupo de carne, valuado en unos US$ 500 millones. Aceptaron la derrota a regañadientes y ya buscan una nueva fórmula para el próximo período: lanzaron en público la idea de hacer licitaciones, un proyecto que en Agricultura no tenían noticia.

Las disputas entre funcionarios se producen en los ámbitos más insospechados. Por caso, el último viernes Moreno intimó a las cámaras de la industria frigorífica a que abandonen sus cargos en el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna (IPCV), un ente mixto creado por Ley, que comparte ese sector con las entidades rurales y un representante estatal que responde a Cheppi, su jefe de Gabinete, Carlos Milicevic. El IPCV maneja una cuantiosa suma de dinero para promover exportaciones de carne, que acumula en una cuenta para cuando cesen las trabas a los embarques. En medio de estos desencuentros se está generando el plan agropecuario que, según anticipan desde ambos bandos, anunciará Cristina una vez que finalice este nuevo paro de los chacareros.

Los dirigentes del campo guardan muy pocas expectativas sobre esos anuncios e insisten en pedir audiencia con la Presidenta, para acercarle sus propios proyectos.

Por Matías Longoni.

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