Un paréntesis para mirar los mercados - Por Flavia Rossi (*)

Aunque las plazas financieras continuaron bajando, los mercados de granos se estabilizaron para recuperar parte del terreno perdido. Todavía las amenazas se mantienen pero las señales alcistas ganaron fuerza dejando de lado, aunque sea por un tiempo, los fantasmas de la recesión.

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10deOctubrede2008a las07:19

El paro agropecuario transcurrió con mucha calma y muy pocos negocios en la plaza local, mientras Chicago seguía buscando indicios de que el momento de la corrección estaba agotado.

El viernes último el mercado externo retrocedió cuatro dólares y el lunes otros 26 dólares, mostrando entre martes y jueves las ganas de encontrar el piso.

Hacía mucho que el mercado de granos no operaba sobre sus propios fundamentos.

Lo más curioso fue que las recientes subas de los granos se dieron en medio de una gran confusión en los mercados financieros internacionales, los cuales continuaron en baja por el escepticismo que predomina respecto a la efectividad del millonario salvataje de Estados Unidos y de las bajas generalizadas de las tasas de interés en las principales economías del globo.

Como las medidas no generan suficiente confianza, aumentan las posibilidades de que se agrave la desaceleración de la economía mundial.

La cosecha en EE.UU. La reactivación de las órdenes de compra de los inversores estuvo asociada a los temores de obtener una cosecha estadounidense menor a la estimada.

El mercado estuvo descontando que la producción de soja y de maíz sería menor a la informada en setiembre, en vista del lento desarrollo que están teniendo los cultivos recientes.

Además, el ánimo de compra estuvo impulsado por los reportes de retrasos en las tareas de cosecha que están teniendo los farmers (productores estadounidenses) por las lluvias. Vale recordar que hasta el último domingo se levantó el 31 por ciento de la soja y el 14 por ciento del maíz, con un retraso de 10 y 16 puntos, respectivamente, con relación a promedios de años anteriores.

A estos datos se le sumaron los reportes provenientes desde Sudamérica, que señalaron que la baja de los precios de los últimos meses podría afectar las decisiones de siembra de la gruesa y la inversión en tecnología. Esto limitaría el potencial de la segunda región productora más importante del mercado de soja.

Limitantes. Los temores sobre los cultivos permitieron neutralizar la presión de la cosecha y dejar en un segundo plano los interrogantes sobre las consecuencias de una eventual recesión.

El consumo de energía ya fue golpeado, lo que quedó demostrado con la acumulación de stocks en Estados Unidos, que se conoció esta semana. El petróleo se mantuvo por debajo de los 90 dólares por barril (lejos ya de los casi 150 dólares de julio), dejando en claro que la demanda energética es sensible al ritmo de crecimiento económico.

Lo que el mercado sabe es que, si la economía se lentifica, también se enfriará la industria de biocombustibles, quitándole fuerza a los mercados de maíz y de los aceites vegetales.

El otro limitante está dado por el ritmo de crecimiento que tendrá la demanda de carnes –y de granos forrajeros– si la economía entra en recesión. Lo bueno es que este tipo de demanda es relativamente rígida, por lo que será mucho más estable que la demanda de energías alternativas.

Lo importante de destacar es que, más allá de los argumentos, los mercados de granos mostraron que los bajistas habían perdido fuerza, cediéndole terreno a los alcistas en la jugada de esta semana.

(*) Analista de mercados de fyo.com

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