El desplome mundial llegó a la carne - Por Ignacio Iriarte (*)

Europa y Rusia han comprado mucha carne y ahora afrontan la devaluación de sus monedas y la falta de crédito.La competitividad lograda por Brasil en los últimos días, por la depreciación del real, lo coloca en ventaja.

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10deOctubrede2008a las07:20

El problema ya no son los ROE; el problema es el desplome tanto en precios como en volúmenes, del mercado internacional.

Tanto Europa como Rusia vienen de un agosto y setiembre de compras muy grandes a precios récords; la devaluación de sus monedas ha sido muy fuerte y esta crisis los toma con mucha carne en cámara o arribando a sus puertos, en medio de una incertidumbre sin antecedentes. En ambos países, la restricción del crédito es casi total.

El silencio de los importadores rusos y europeos es tal, que la mayoría de las empresas exportadoras argentinas ya han comenzado a reducir sus faenas (15-20 por ciento), a parar las faenas algún día de la semana, o a comprar solamente novillos livianos o entrepesados, cuyos cortes puedan ser absorbidos por el mercado interno sin problemas. Varias plantas han suspendido la compra de novillos de más de 460 a 480 kilos y todas se preparan para una larga temporada en que la única demanda asegurada será la del mercado interno. En Europa ha caído verticalmente la actividad de restaurantes y del turismo, y el corte del crédito obliga a los importadores a deshacerse de stocks de carne comprados a precios que lucen hoy como inverosímiles. En Rusia, la demanda ya se había caído fuerte en agosto y setiembre, al combinarse la revalorización del dólar frente al rublo con el arribo de un volumen sin antecedentes de carne proveniente de Brasil. Se trata también de un mercado con stocks enormes, que sufre además de todos los factores negativos mencionados, uno de sus conocidos atracones de carne importada, comprada a un valor que hoy es imposible recuperar. Los importadores rusos, sin crédito, intentan renegociar hasta el precio de la carne que todavía está arribando a puerto. Hay muchos que especulan que considerando la caída de la demanda interna, los stocks acumulados en cámaras y puertos, y la carne que todavía resta arribar, no habrá tiempo suficiente para una recuperación del mercado antes del congelamiento de los puertos, que paraliza la actividad importadora en diciembre-enero. Si todo esto es así, es altamente probable que Rusia no vuelva a comprar volúmenes de importancia hasta bien entrado el año próximo.

Complica aún más la situación el hecho que Brasil ha devaluado en menos de un mes y medio un 40 por ciento su moneda, lo que ha reforzado su competitividad. Es de esperar que apenas aparezca en algún momento un mercado dispuesto a comprar carne, se producirá entre los exportadores sudamericanos un verdadero remate a la baja.

(*) Analista del mercado ganadero y de carnes.

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