Con una pila de dudas

Un informe de AACREA muestra que, en varias zonas, se pierde plata con soja y maíz sobre campos alquilados.

11deOctubrede2008a las08:31

Las empresas agropecuarias atraviesan hoy una situación aun más complicada que la que vivían hace siete meses, cuando los productores decidieron salir a las rutas por la instalación de retenciones móviles. El alto precio de los insumos y la caída en el valor de los granos arrojan resultados negativos en muchas ecuaciones empresarias, mientras que la incertidumbre política y los problemas climáticos desmejoran el escenario.

Para comprender el complejo mapa actual de la rentabilidad agropecuaria en la Argentina, Clarín Rural consultó a especialistas de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (AACREA), quienes trazaron un panorama de cómo están los números hoy en varias regiones, que sirven para tener una visión global de la situación.

Para empezar, vale la pena recordar que el precio de los insumos ha sufrido un importante aumento. Una tonelada de fosfato diamónico, por ejemplo, costaba 550 dólares en septiembre de 2007. Actualmente, el mismo fertilizante vale 1.400 dólares por tonelada.

Mientras tanto, el precio internacional de la soja aumentó a un ritmo mucho menor y cayó abruptamente en las últimas semanas.

"Para calcular el resultado económico de una empresa con números tan volátiles se deben considerar ciertas variables, como el momento de compra de los insumos, la región en la que se produce, la tecnología aplicada, la fecha en que se negoció el arrendamiento (la mayor parte de la agricultura argentina se hace sobre tierras alquiladas) y las herramientas de cobertura comercial utilizadas", afirma Celina Mesquida, técnica de la Unidad de Investigación y Desarrollo del Movimiento CREA.

"En este momento, hay productores que están utilizando urea comprada a 450 dólares por tonelada y otros que la compraron a 1.000 dólares por tonelada. Los esquemas de costos y precios varían mucho según la empresa y no se puede generalizar, pero los modelos sirven para obtener un diagnóstico general de la situación", dice la ingeniera.

En el norte de la provincia de Buenos Aires, una región de muy altos rendimientos, el resultado económico de la soja ha caído considerablemente durante los últimos meses hasta tornarse negativa actualmente.

Muchos productores pactaron sus arrendamientos a 20 quintales por hectárea con un precio de 280 dólares por tonelada de soja, pero hoy el precio a cosecha cayó a niveles cercanos a los 230 dólares por tonelada.

Esto, con un costo de implantación actual de 232 dólares por hectárea y un rendimiento de 40 quintales por hectárea, arroja una pérdida de 124 dólares por hectárea.

Si el arrendamiento se hubiera negociado con una soja a 240, pero sin posibilidades de fijar los precios -lo cual sucedió-, la pérdida hubiese sido de 44 dólares por hectárea. Y si, además, el precio de venta se hubiese podido fijar a 280 dólares por tonelada, el resultado hubiese sido de 225 dólares por hectárea.

Otra historia es el maíz. Su producción requiere una mayor inversión que la soja y sufre una caída superior en su resultado económico. El precio de la tonelada del cereal se derrumbó en los últimos meses.

Con rendimientos de 95 quintales por hectárea y costos de implantación de 540 dólares por hectárea, el resultado económico del cultivo en el norte de Buenos Aires cayó fuertemente desde marzo de este año hasta la actualidad.

Con este modelo, de mantenerse los precios actuales -del orden de los 120 dólares-, los productores de la zona perderían 269 dólares por hectárea.

Dejando el norte bonaerense y la Zona Núcleo, el oeste de Buenos Aires muestra otro panorama, tampoco alentador.

Allí, los arrendamientos en marzo se fijaban en 17 quintales por hectárea, el costo de implantación de la soja es de 190 dólares por hectárea y se

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