Se oponen a subir los aranceles en el Mercosur

Mantega no quiere más proteccionismo.

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15deOctubrede2008a las07:36

Por si había alguna duda sobre la postura del gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva respecto de los reclamos argentinos ante la depreciación del real, el ministro de Hacienda de Brasil, Guido Mantega, descartó ayer de plano un posible acuerdo con la Casa Rosada para aumentar el arancel externo común del Mercosur y restringir por esa vía las importaciones, algo que vienen reclamando en los últimos días los industriales argentinos.

Mantega habló ayer en Washington, donde asistió a la asamblea del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM). "No creo que estemos caminando en esa dirección [por el aumento en los aranceles]; en este momento no debemos tomar medidas proteccionistas en ningún lugar", dijo.

La posibilidad de nuevas limitaciones había sido una de las especulaciones en Buenos Aires, donde anteayer el Gobierno anunció la aplicación de trabas a las importaciones por parte de la Aduana, como el aumento de los valores criterio a determinados productos con el objetivo de evitar la subfacturación de mercadería importada.

Si bien se trata de medidas que están dentro de las permitidas por la Organización Mundial del Comercio (OMC) y no requieren un acuerdo previo con Brasil, la determinación podría generar alguna rispidez en la relación entre ambos países. En este sentido, el secretario de Industria argentino, Fernando Fraguío, dijo ayer que su cartera está analizando la aplicación de otros mecanismos de protección, como las licencias no automáticas.

Pero la mayor disidencia es que una fuente gubernamental argentina había deslizado también que se analizaría con Brasilia un incremento del arancel externo común, una medida que debería ser coordinada con el resto de los socios del Mercosur.

"Debemos continuar abiertos y mantener la actividad globalizada, porque eso es beneficioso para todos los países", dijo el ministro Mantega.

"El proteccionismo fue lo que derivó en la crisis de 1929, cuando los países se cerraron. Es cierto que se vive una guerra financiera mundial y está claro que la crisis tendrá consecuencias en Brasil y estamos observando falta de liquidez y algunos problemas específicos. Pero lo importante es que en este momento tenemos armas para enfrentar los problemas, resolverlos y, así, retomar el camino del crecimiento sostenible", enfatizó el funcionario.

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