La industria perdió ventaja - Por Flavia Rossi (*)

Mientras las fábricas esperan precios más bajos para volver a comprar, los productores aguardan mejores cotizaciones para salir a vender.La punta vendedora confía en que la necesidad de la industria permitirá volver a los precios de meses atrás.

Por
17deOctubrede2008a las07:38

El respiro que dieron los mercados la semana pasada duró poco.

Por el temor que generan los posibles efectos de una recesión generalizada en todo el mundo, el barril de petróleo operó esta semana apenas por encima de los 70 dólares, exactamente la mitad de los valores de julio cuando se marcaba el récord histórico.

Contagiados de esas bajas, en la última semana los precios del aceite de soja de Chicago retrocedieron casi 100 dólares, los del poroto casi 50 y los de harina 30 dólares.

Argentina en el mundo. Los productos locales también sufrieron con las bajas internacionales. El complejo aceitero fue el más golpeado. El aceite de girasol argentino marcó los topes a comienzos de junio y desde entonces retrocedió casi 60 por ciento; el máximo del aceite de soja se dio a principios de marzo recortando a la mitad los valores de aquella fecha. La baja internacional golpea de forma directa a los productores argentinos.

Cuando en julio de este año la soja cotizaba a casi 600 dólares FOB, el arancel de retenciones estaba próximo al 49 por ciento. Si se descuentan los gastos de fobbing, el precio teórico interno de la exportación quedaba en 303 dólares (904 pesos en ese momento), valor similar al negociado en la zona de Rosario.

Para competir con la exportación, aquellos días las fábricas podían comprar la materia prima a 910 pesos y vender el aceite y la harina a 1410 y 470 dólares respectivamente. De esta manera, esos compradores se aseguraban volumen incluso con un margen positivo de 15 dólares por cada tonelada procesada. Es llamativo lo que sucedió desde entonces.

El sector exportador viene haciendo pocos negocios. Esto se da porque los importadores observan con calma las continuas bajas esperando precios menores para seguir comprando. Mientras observan con tranquilidad la rápida generalización de la cosecha de Estados Unidos donde ya se levantó la primera mitad del área sembrada.

Si bien las fábricas siguen teniendo movimiento en el mercado FOB, los precios del aceite y de la harina fueron muy golpeados: cayeron hasta 750 y 290 dólares respectivamente (casi 50 y 40 por ciento menos cada uno).

Este retroceso llevó el miércoles el precio teórico de las fábricas a apenas 212 dólares (casi 670 pesos), cuatro dólares menos que la capacidad de pago de la exportación.

Podría parecer curioso que a pesar de que las fábricas ofrecieran pagar exactamente a la par que su capacidad de pago, no originarán volumen. Esto sucede porque los precios no logran seducir a los productores, quienes parecen confiar en que la necesidad de compra de las fábricas permitirá volver a los precios de meses atrás.

Aunque éste continúa siendo un factor potencialmente alcista, vale recordar que el contexto de bajas internacionales mantiene aletargado al sector exportador, sumando elementos que se deben monitorear de cerca.

Quedan por vender 10 millones de toneladas en el campo –nada menos que un 80 por ciento más que un año atrás– y se exportaron 10 millones de toneladas menos, lo que se agrava por la presión de la cosecha estadounidense y la sustitución del aceite y harina de soja por los derivados más baratos de la colza, la palma y el girasol.

En medio de todo esto, las fábricas tienen cubiertos sus compromisos, demostrando tener –todavía– capacidad suficiente para no desesperar. En la pulseada ganará quien tenga más poder para resistir en su jugada, regla básica del funcionamiento del mercado.

(*) Analista de mercados de fyo.com
frossi@fyo.com

Temas en esta nota

    Cargando...