Los bonos argentinos reviven la previa del default: ya rinden un 40% como en julio de 2001

Empiezan a trazarse similitudes entre las actuales cotizaciones de los bonos y lo que pasaba en 2001, si bien los economistas descartan un incumplimiento de pagos por parte del país en el corto plazo debido a que los números macro son mucho más sólidos. Hablan de sobrerreacción en las ventas, pero creen que los títulos pueden ir más abajo todavía. El riesgo país y el seguro contra default siguen por las nubes.

17deOctubrede2008a las07:49

Nadie encuentra una respuesta certera a tanto castigo en el mercado de bonos. Ayer, en medio de una recuperación sorpresiva en Wall Street, se volvieron a hundir hasta 8%. Los precios, los rendimientos, las paridades y cualquier otro indicador están mostrando un escenario apocalíptico en la Argentina. Salvando las distancias (que las hay, y muchas), el velorio en los títulos públicos retrotrae la película al fatídico 2001 cuando el país dejó de pagar su deuda. ¿Exageración? Sí, pero los precios no dicen lo mismo.

El Boden 12, por caso, que tiene una duration (vida promedio del bono) inferior a los 2 años, rinde 38,66% en dólares. Un título similar y comparable que se negociaba en 2001, el Bonte 03, pagaba a fines de julio de ese año 37,81%. Otros bonos cortos de ése entonces, como el PRE4 o el Bonte 02 rendían entre 38% y 46% antes de dispararse arriba del 80% cuando era obvio el descalabro en octubre de 2001.

Ergo: los bonos argentinos con vencimientos cercanos en el tiempo están tan castigados como le sucedía a sus pares siete años atrás. La diferencia: en ése momento un default era inminente, mientras que ahora ese escenario es algo impensado y no tiene sustento en la macro. “Y todavía pueden estar más abajo. El mercado está llevando a toda la curva de rendimientos a cotizar en default”, arremete Francisco Prack, economista jefe de Grupo SBS. La secuencia tampoco es demasiado feliz y demuestra el impresionante deterioro de la renta fija. En mayo de este año, el Boden 12 tenía una TIR (tasa interna de retorno) del 9,98%, de lo que se desprende que el rendimiento aumentó un 300% hasta la actualidad. También el Bonar V: pasó de 11,62% en mayo a 41% al cierre de ayer. Y después de todo, el 16% que se le pagó a Chávez resultó ser un buen negocio porque el Boden 15, que rendía 12,62%, hoy paga 28%.

La paridad también dice lo mismo: hay títulos que están a un valor tan bajo en comparación al precio al cual salieron a cotizar, que incluso si el país defaulteara (y le pagará sólo 35% de su precio) harían negocio porque ahora cotizan por debajo de eso.

Según un informe de Tavelli y Cía. realizado por Juan Pablo Vera y Adrián Rivas, el rendimiento de los bonos emergentes más representativos se incrementó entre el 2 de mayo y el 10 de octubre pasado entre 140 y 880 puntos básicos. Pero, no todo fue homogéneo como uno podría suponer. En el vecindario Latam, el Global 2040 (el soberano más negociado a nivel emergente) vio incrementado su rendimiento en 450 unidades (de 4,91% a 9,38%), mientras que la diferencia se achica a 310 puntos cuando toman como referencia al Global 2034. Por otra parte, otros diferenciales para los títulos de Venezuela, México, Perú y Colombia con vencimiento mayores a 2030 saltaron 880 puntos, 250, 270 y 275 unidades. ¿Como le fue a la Argentina? El spread llegó a dispararse hasta 2.858 puntos, una barbaridad.

“A medida que los rendimientos de los títulos públicos locales se disparaban a niveles impensados, comenzaron a surgir las (inevitables) comparaciones entre la situación actual y las que atravesaban los bonos domésticos previo al default de fines de 2001. La curva de rendimientos muestra un comportamiento casi idéntico entre los bonos más representativos de 2001 y los actuales, con una línea tendencial netamente invertida para títulos de similar duration (aunque no de idéntica estructura)”, dice Tavelli & Cía.

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