Frenan cada vez más los Kirchner el gasto público obligados por la crisis

Los recursos que se transfieren a las provincias no compensan la inflación real para varios distritos. El objetivo es pisar la caja para hacer frente al vendaval.

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20deOctubrede2008a las07:41

El Gobierno puso un freno en el gasto público para hacer frente a la crisis internacional. Los ingresos crecen a mayor ritmo que el gasto, bajan los subsidios y los recursos transferidos a las provincias no alcanzan para cubrir la inflación. Sin embargo, la inercia de las erogaciones obligó a mantener la polémica metodología de colocación de letras del Tesoro a la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSeS), único financiamiento disponible para el Tesoro.

El ajuste no puede hacerse de un día para el otro. Aunque el Ejecutivo mostró señalas de intentar afrontar la crisis con mayor austeridad, la inercia del gasto condujo a buscar fuentes de recursos adicionales. Con los 400 millones de pesos de la letra colocada a la ANSeS la semana anterior, la entidad acumuló títulos por $ 6.500 millones, más de la tercera parte del superávit total alcanzado en el año.

Asimismo, según un informe de la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP), como el incremento de la recaudación se sustentó mayormente en los Derechos de Exportación, mientras el crecimiento del IVA fue menor, se acentuó la pérdida de participación de las jurisdicciones provinciales en la masa de recursos totales.

Mientras el Estado Nacional elevó sus ingresos un 38%, las provincias recibieron un aumento de 19,6%, “lo que incluso se ubica por debajo de la inflación relevada por muchas oficinas provinciales de estadística, y por debajo también de las subas de los salarios públicos, lo cual puede provocar tensiones fiscales en esas jurisdicciones”, advirtió la entidad.

No obstante, la perspectiva de menores precios inevitablemente tendrá derivaciones en la recaudación por retenciones, que en los últimos meses se constituyó en el motor de la recaudación. “De mantenerse también la caída del precio del petróleo y el gas, significará un alivio en los gastos de subsidios energéticos y del transporte -a través del potencial abaratamiento del combustible-, que podría compensar una porción no menor de la pérdida de recaudación de retenciones”, resaltó el análisis de ASAP.

Según la entidad estas circunstancias constituyen una oportunidad para comenzar a desmantelar el sistema de subsidios, que ante la situación de fuerte expansión económica local (mayor demanda energética) y niveles récord de precios del barril del petróleo en los tiempos previos al colapso financiero, se volvía cada vez más costoso e irreversible.

En este marco, cierta tendencia a la austeridad se hizo notar en los últimos meses, cuando los ingresos totales crecieron a un ritmo del 38%, seis puntos porcentuales porcentuales por encima de los gastos primarios. Esto se tradujo en un alza de $ 1.550 millones de ahorro primario. En términos del PIB, en los últimos doce meses se consolidó el nivel de 3% del PIB, aunque aún es incierto el efecto fiscal que tendrán, en términos de baja de ingresos y suba de gastos, las modificaciones en el impuesto a las Ganancias y los aumentos en las asignaciones familiares.

Por otro lado, el Gobierno redujo en los últimos meses la deuda flotante, es decir la diferencia acumulada en el año entre el gasto primario en base caja (pagado) y el devengado (comprometido). Esta diferencia ascendió a $ 4.344 millones, como consecuencia de la cancelación de gastos devengados en el ejercicio 2007 y no pagados al cierre del mismo.

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