AFJP: el Estado gana hoy pero se compra un problema a futuro

Aseguran analistas que más pronto que tarde, el Estado deberá salir a buscar fondos adicionales para cubrir la brecha entre los ingresos y egresos del negocio previsional. La desaceleración de la economía acorta los tiempos.

22deOctubrede2008a las07:52

Pan para hoy, hambre para mañana. No se puede obviar que la absorción de los fondos acumulados en el sistema de capitalización le generará al Estado varios beneficios en el corto plazo: rescatará casi un tercio de la deuda pública en circulación y se hará de $ 40.000 millones líquidos que le servirán para inversiones públicas o para cerrar cualquier brecha financiera que se le presente en los próximos meses, por lo que en última instancia se liberará también de la idea ya instaurada entre los inversores de un inminente default argentino.

Sin embargo, en el mediano plazo, la película parece más complicada, según advierten varios analistas que siguen de cerca la problemática previsional.

Y es que el peso de las jubilaciones hoy reside en muy pocos aportantes. Según datos de la Administración Nacional de Seguridad Social (ANSeS), de los más de 16 millones de trabajadores, sólo 7,6 millones cumplían con sus aportes (la mayoría de ellos, trabajadores en relación de dependencia). Al mismo tiempo, existían 4,9 millones de beneficiarios (personas que cobran una jubilación o pensión).

Con lo cual, con un sueldo promedio de los aportantes cercano a los $ 2.100 y una prestación media de los beneficiarios del orden de los $ 799 (también según datos de la ANSeS), hoy se necesitaría una cantidad teórica de 1,35aportantes para soportar a cada beneficiario. Esto teniendo en cuenta que por cada $ 2.100 terminan ingresando a las arcas públicas $ 591 (por el 11% que aporta el trabajador y el 16% de carga patronal).

En resumen, el flujo de ingresos/egresos no es el mejor y más pronto que tarde, los especialistas descuentan que el Estado tendrá que salir a recaudar más y a destinar fondos frescos propios para cubrir las jubilaciones. De hecho, ya hoy la cantidad real de aportantes necesaria para soportar a los beneficiarios apenas arroja un ratio de 1,54, según surge del cálculo simple de dividir los 7,6 millones de aportantes por los 4,9 millones de beneficiarios. Existe así un escaso margen todavía en el flujo de fondos del negocio previsional, antes de que el Estado deba salir a a buscar fondos adicionales.

“En la medida en que me acerco a un ratio de 1, pongo la mochila de un jubilado a cada trabajador. Y estamos cerca de que llegue ese momento”, explicaba ayer a El Cronista un analista, que pidió no ser nombrado. “En los países desarrollados, la cantidad de gente aportando es más del orden 3 a 1 o 4 a 1, son sistemas mucho más sanos”, advirtió.

Por lo general, alertan los especialistas, cuando empieza a menguar la cantidad de aportantes, el Estado recurre a diversos mecanismos para suplir la brecha que se genera en sus flujos financieros. Los más habituales: correr la edad jubilatoria o directamente recortar la movilidad de las jubilaciones, cosa de que el peso de las erogaciones se licúe en el tiempo.

Un escenario de vacas flacas

Y todo sin contar un escenario en el cual la economía muestre señales de desaceleración, algo que los economistas creen que indefectiblemente sucederá si continúa la crisis internacional y los precios de los commodities, en particular la soja, no logran remontar vuelo.

Un analista del negocio previsional lo ilustró claramente: “El otro problema que tenés cuando es tan ajustado el flujo de fondos es que tenés el numerador de piedra, que es la cantidad de jubilados, y el denominador de goma, porque la cantidad de aportantes varía mucho, dado que el empleo en blanco aumenta o disminuye fuertemente según el ciclo económico.”

Es, por otro lado, en los ciclos de desaceleración de la economía y de mayor desempleo en dond

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