Fuerte preocupación en el Gobierno

La caída de las acciones causó alarma en la Casa Rosada; analizan si hay cambios al proyecto y si aumentan las jubilaciones.

23deOctubrede2008a las07:30

Cuando Néstor Kirchner dispuso la reestatización de la jubilación privada previó los beneficios, pero no los costos. El ex presidente comenzó ayer en Olivos desde temprano a impartir órdenes a los ministros de su esposa, Cristina Kirchner, para calmar la caída a pique de la Bolsa porteña y la desconfianza extrema que en los mercados financieros provocó la medida, en medio de una evidente preocupación oficial.

"No sabemos cómo reaccionar para evitar este descalabro en las bolsas", confió ante LA NACION un alto funcionario, al caer la noche, resignado tras una jornada de nervios y profundo mal humor en la Casa Rosada.

"Siempre hay margen para negociar y este proyecto de ley deberá ser debatido en el Congreso", agregó otra fuente oficial, cercana a la Presidenta.

La reestatización desató renovadas disputas internas en el gabinete. Kirchner no quiere reformar el proyecto anunciado anteayer con la entonación del himno nacional, comentaron en Olivos. Varios ministros sí, y se quejan de que el jefe político del PJ y del Gobierno no reacciona para salir del atolladero. Sólo pide tapar sus efectos.

En Olivos, reaparecieron las teorías conspirativas. Kirchner comentó con sus laderos, entre ellos Rudy Ulloa, que sectores del poder económico que tienen sus casas matrices en el exterior "crearon desconfianza" en el Estado por el traspaso compulsivo de los fondos de las AFJP e hicieron caer la Bolsa. "Se esperaba esta reacción. Pero no en esta magnitud", confió a LA NACION un hombre del entorno.

Del laberinto saldrán hacia arriba. Se decidió avanzar en un aumento a los jubilados que se anunciaría en los próximos días y se aplicaría para antes de fin de año. Sería una manera presentable de justificar el uso de los fondos incautados. Otra es el anuncio inminente de un plan de obras públicas de miles de millones de pesos para evitar la recesión y el desempleo en medio de la crisis de depresión mundial.

No habrá intangibilidad de los fondos. No es posible, dicen. Pese a que lo niegan oficialmente, en Balcarce admiten por lo bajo que se usarán para cubrir el déficit y evitar el fantasma del default en 2009 y tener holgura fiscal para ganar las elecciones.

La controvertida confiscación de la jubilación privada podría sufrir modificaciones. Al menos eso estimaban en la Casa Rosada tras sucesivas reuniones en medio del mal humor. Alertada por la caída de la Bolsa porteña (10%) y del índice Ibex de Madrid, del 8%, la Presidenta convocó a su despacho al jefe de Gabinete, Sergio Massa; al titular de la Anses, Amado Boudou; al ministro de Economía, Carlos Fernández, y al presidente del Banco Central, Martín Redrado, entre otros.

Horas de confusión

En medio de ello, recibió también al rey de Jordania, Abdullah II. Y debió suspender un acto protocolar en Parque Chacabuco. Boudou había pactado entrevistas en la Anses con varios medios periodísticos. Pero la emergencia lo obligó a suspenderlas. Quedó virtualmente secuestrado en la Casa Rosada. Hoy anunciará un plan para la inversión de los fondos reestatizados, como medida para calmar la desconfianza de los mercados y de la opinión pública. Sobre esto último, el jefe de Gabinete encargó tres encuestas.

Entre todos los ministros y Massa se analizaron posibles escenarios de discusión de la ley; la futura reglamentación una vez aprobada, y las eventuales prendas de negociación sobre la base de los reclamos que se prevén de la oposición. También Boudou recibió instrucciones sobre el discurso que deberá enarbolar de aquí en más.

"El Gobierno va a esperar y después va a mover sus fichas", dijo un ministro a LA NACION. De allí que hay disposición a negociar con los bloques legislativos opositores.

De la eufor

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