Commodities: semana de repuntes

En medio del descenso generalizado, algunas commodities como la soja y el etanol brasileño registraron esta semana incrementos en sus cotizaciones. Para los operadores, se trata de “repuntes técnicos“ y no de una recuperación real de los precios.

23deOctubrede2008a las17:11

El resurgimiento de los precios de algunas materias primas cortó momentáneamente con la tendencia negativa que azota a las commodities desde hace varias semanas. En la tercera semana de octubre, se registraron aumentos en las cotizaciones del etanol brasileño (que arrojó el mayor incremento), la harina de soja, el maíz europeo, la colza canadiense y la soja de Estados Unidos y Brasil. De todos modos, el descenso de precios siguió siendo moneda corriente en el resto de las commodities, en especial del aceite de palma, el de soja y el crudo. Para los especialistas, las cotizaciones seguirán desplomándose.

En julio, hace apenas tres meses, la soja superaba los 600 dólares la tonelada en la Bolsa de Chicago, referencia mundial para el valor de los granos. Si bien la crisis financiera de Estados Unidos en ese momento se encontraba en plena evolución, casi nadie se puso a analizar cuál era el principal factor alcista que impulsaba las cotizaciones de las materias primas agrícolas hasta niveles nunca antes vistos. En un principio, se hablaba del fuerte aumento de la demanda de alimentos de China y de la India, de la producción de biocombustibles y del dinero fresco de los fondos de inversión, pero nunca se determinó cuál de esos factores era realmente determinante para los mercados.

Hoy la soja se debate por no caer más allá del piso de 300 dólares la tonelada. Ahora, a diferencia de julio, todos miran con desconfianza a los fondos de inversión, ya que, con su salida masiva de los mercados agrícolas, generaron amplias pérdidas en las cotizaciones de los granos. Antes del auge de los fondos de inversión, el mercado de materias primas agrícolas estaba dominado por los intereses comerciales. Desde 2002, la ola monetaria que ingresó al mercado deformó la estructura de valores, volviéndolos demasiado altos respecto de lo que sería normal según las variables propias (“reales”) y estructurales del mercado.

Según Charles Sernatinger, Vicepresidente de Ventas de Fortis Clearing Americas, la división materias primas del banco belga-holandés Fortis, esto fue bueno para los agricultores, ya que empujó los precios mucho más arriba de lo esperado, pero, en cambio, fue malo para los consumidores de alimentos. “No hay duda de que los valores de los granos estuvieron en niveles exageradamente alcistas”, dijo Sernatinger, quien añadió que el análisis de la relación stock/consumo no justificaba tales desviaciones. En la misma línea, Adrián Seltzer, de la corredora Granar SA, señaló que “cuando uno mira el comportamiento del mercado en los últimos dos años, que fue la época en la que el ingreso de dinero a los futuros de commodities se incrementó exponencialmente, se observa que las oscilaciones en los precios estaban lejos de obedecer a cuestiones de oferta y demanda”. Para Seltzer, si bien la alta volatilidad provocada por los fondos torna incierto el rumbo del mercado, también genera oportunidades de negocios. “Lo que ocurrió en este caso es que luego de meses y meses de subas, para los vendedores era muy difícil tomar decisiones de venta. Desde la óptica de un productor, los fondos pasaron de ser benditos, cuando llevaron la soja a 600 dólares, a malditos, cuando salen del mercado en busca de liquidez”, estimó el analista.

Quizás la razón principal que haya abierto las puertas del mercado de granos a las divisas fue la depreciación del dólar. “La participación de los fondos en las commodities estuvo muy ligada al dólar. Y cuánto más se depreciaba éste en relación con el euro o el yen, más apetito existía por parte de los inversores por desprenderse de dólares y comprar materias primas

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