La UIA insiste: con este nivel del dólar peligra el empleo

Dice que la baja de otras monedas ante la divisa de EE.UU. corroe la competitividad del país.

24deOctubrede2008a las08:01

De tan atormentados, los industriales marcaron ayer un récord en la silenciosa comunidad empresarial argentina: por tercer día consecutivo emitieron un comunicado con un reclamo. Esta vez volvió a ser por el nivel de depreciación que, con excepción del peso nacional, sufren las monedas del mundo frente al dólar. Eso, dicen los dirigentes fabriles, les hace perder competitividad y, por lo tanto, peligran las exportaciones y el empleo.

El texto partió de la Unión Industrial Argentina (UIA), donde se percibe en realidad una mezcla de malestares más allá del tipo de cambio. Por ejemplo, por la inminente merma del crédito como consecuencia de la estatización del sistema previsional. "La verdad es que si uno ve las actitudes de la UIA en las últimas horas, da para ilusionarse", dijo a LA NACION un ejecutivo de una empresa que añora los tiempos en que los hombres de negocios hablaban sin miedo. El contraste puede darle algo de razón: el probable deterioro del mercado de capitales no mereció una sola palabra de parte de la Bolsa de Comercio.

¿Somos los únicos que hablamos?, se envalentonó un dirigente fabril. ¿Dónde está la Cámara de Comercio? ¿Y la de la Construcción? ¿Y la Rural? ¿Y las asociaciones de bancos? No hubo ni un comunicado de la cámara de las AFJP.?

La sucesión de advertencias emitidas desde la sede de Avenida de Mayo expresa múltiples tribulaciones que llegaron al clímax ayer, cuando el real, la moneda de Brasil, cerró con una baja del 3,15%, a 2,305 por dólar. Los argentinos temen que un alud de productos brasileños agrave los problemas que, dicen, ya habían empezado este año con una fuerte pérdida de competitividad por las alzas salariales.

"No pedimos devaluación, pedimos un cambio real más competitivo", dijeron, mientras difundían el comunicado, de título y tono infrecuentes: "La Unión Industrial Argentina alerta sobre la gravedad de la situación". El texto indica que el real se depreció 51% desde la crisis en Wall Street; el peso chileno, otro 51%; el mexicano, 36,7%, y el euro, 25%. "De no mediar un conjunto de acciones para amortiguar dichos impactos", señala, "las consecuencias futuras serán profundas no sólo para el nivel de actividad, sino fundamentalmente para las exportaciones y el nivel de empleo".

Nada es gratis. Hay sectores del Gobierno que levantaron temperatura ante los últimos reclamos. "Lo que no entienden los industriales es que, si siguen provocando que la gente huya espantada del peso, no va a quedar nada, no habrá competitividad que valga", dijo a LA NACION el domingo por la noche un encumbrado funcionario.

Un sillón para el Estado

En algunas provincias dicen sentirlo más que otras. Santa Fe, por caso, exporta el 23% de su PBI industrial y, de ese monto, el 30% va a Brasil. "En el sector maderero tenemos mucha gimnasia exportadora de años. Ya está entrando demasiado", se lamentaron en una fábrica santafecina.

Pero la danza de comunicados surgió también de otras inquietudes. Como el anuncio de la vuelta al sistema de reparto. Lo explicaban anoche en una unión del interior: "La medida me parece razonable; el problema fue la forma, que levantó suspicacias. Pero olvídese de quién es el Gobierno, supongamos que fuera un gobierno confiable: habría sido una medida lógica".

El problema es que la UIA no tiene una postura uniforme. Algunos montaron en cólera el día de los anuncios en la Anses, al ver al presidente de la entidad, Juan Carlos Lascurain, como asistente al acto. "Nadie sabía de qué se trataba y el tipo ya estaba aplaudiendo", se quejó uno de sus pares.

Fueron tantos los llamados de furia que la UIA convocó anteayer de urgencia a una reunión para emitir un comunicado, el segundo de la serie, para reclamar seguridad jur

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