En la carrera por los rindes

Los promotores de crecimiento ya se posicionan como un aliado estratégico para los productores.

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25deOctubrede2008a las08:23

Según confirmó la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos (SAGPyA) en su último informe mensual, la siembra de soja en la Argentina seguirá creciendo y llegará al nivel récord de entre 17,8 y 18,2 millones de hectáreas para la campaña 2008/2009. Esta proyección marca un incremento de casi 10% con respecto a los 16,6 millones de hectáreas de la última campaña.

Hoy en día, el 60% de la producción mundial de soja proviene solamente de Argentina y de Brasil, y supera a la de América del Norte tanto en la superficie cultivada como en los rendimientos medios por hectárea.

La soja produce una gran cantidad de proteínas que representan el 40% de los contenidos de los granos y, por lo tanto, tiene muy altos requerimientos de nitrógeno. Es por eso que demanda unos 80 kg de nitrógeno por cada tonelada de grano que produce.

Esta cantidad supera por 4 veces la cantidad requerida por otros cultivos como el maíz o el trigo. Las necesidades de nutrientes son proporcionales a los rendimientos logrados; por lo tanto, cuando éstos se incrementan, también aumenta la necesidad de nitrógeno.

Un ejemplo: cultivos de soja de 3000 kg/ha de rendimiento demandan unos 240 kg/ha de nitrógeno que -en términos de urea- rondan los 521 kg/ha, equivalentes a un costo aproximado de 521 dólares/ha.

Dado que no es posible responder a estos altos requerimientos con el nitrógeno del suelo, son muy importantes e insustituibles los aportes a través de la Fijación Biológica del Nitrógeno atmosférico.

Las leguminosas -como por ejemplo la soja- tienen la habilidad de vincularse en simbiosis (relación de mutuo beneficio) con bacterias (rizobios) para que éstas aporten el nitrógeno ("biológico") desde el aire, imprescindible para la sustentabilidad productiva del cultivo de soja.

Es diferente el caso de los cereales, como el maíz y el trigo, cuyas necesidades de nitrógeno tienen que ser cubiertas con los aportes del suelo o de la fertilización con formas químicas. La fijación biológica del nitrógeno atmosférico es un proceso natural de bajo costo energético, eficiente y que suma para consolidar estrategias productivas sustentables.

"El buen desarrollo de un producto impide que haya sorpresas a la hora de utilizarlo y, en este sentido, los resultados que ven hoy en día los productores nosotros ya los venimos viendo hace tiempo", indicó Martín Díaz Zorita, director de Investigación y Desarrollo de Nitragin.

La compañía, tras ocho años de evaluaciones a campo con resultados positivos en más de 400 ensayos, lanzó en campañas recientes Nitragin Optimize en la Argentina (también se lo presentó en Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia).

Se posicionó en el mercado inaugurando una nueva categoría de inoculantes: los promotores de rendimientos, según indicó la empresa.

Hoy en día, el producto representa el 12 % del mercado de inoculantes y se proyecta que en los próximos cinco años se duplique su uso en nuestro país.

Esta tecnología incluye un novedoso tratamiento biotecnológico para leguminosas que aporta, además del rizobium específico para cada especie, las moléculas señal LCO, que desencadenan la nodulación y otros procesos asociados que promueven el crecimiento y desarrollo temprano de la planta, así como también una fijación biológica más eficiente, factores que se reflejan en mayores rendimientos en las sojas de alta performance.

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