Mejor integrados que desacoplados

Las exportaciones de alimentos pueden crecer sin descuidar el mercado interno.

31deOctubrede2008a las17:22

Desde hace varios años, las economías del mundo que más crecen en términos relativos son aquellas que mejor se complementan con la economía de Córdoba. Se trata de la mayoría de los países denominados emergentes o en vías de desarrollo, los que se encuentran todos en alguno de los tres continentes más atrasados en materia de crecimiento y bienestar social: Asia, África y nuestra América latina.

Incluso bajo el actual contexto internacional, que se encuentra teñido de tanta incertidumbre hacia el futuro y que está castigando a todas las regiones del planeta, son las economías emergentes las que siguen gozando de los mejores pronósticos, de las proyecciones más optimistas. Dentro de este grupo de países hay algunos que sobresalen claramente por peso propio, por su capacidad de tracción de los mercados mundiales, por el protagonismo que se espera de ellos en pocos años; tal es el caso de China o la India.

Muchos de estos países emergentes han aprendido luego de una larga historia de fracasos que con estabilidad macroeconómica, con reglas de juego estables, con mercados competitivos, con apertura al comercio global y con incentivos claros a la inversión y al ahorro, se puede crecer en forma sostenida, que es la condición necesaria (aunque lamentablemente no siempre suficiente) para mejorar los estándares de vida de la población, incluidos los segmentos de ésta más postergados.

Hace 10 años, China era un jugador casi menor en los mercados de commodities, tanto agrícolas como industriales. Por caso, hace 10 años China importaba entre tres y cuatro millones de toneladas de soja. Hoy demanda del mundo más de 30 millones de toneladas de este grano y tiene una participación de mercado en la demanda global de este producto del orden del 21 por ciento. China explica casi el 90 por ciento del crecimiento que ha tenido el comercio global de soja en los últimos 10 años. Necesita de la soja para abastecer sus plantas aceiteras, las necesita para generar el alimento que demandan millones de chinos que, con el progreso económico, ahora pueden mejorar sus dietas de alimentación a partir de la sustitución de proteínas vegetales por proteínas animales.

Pero lo que es quizá más importante aún, todavía falta mucho crecimiento, mucho desarrollo económico en China y en muchos otros países emergentes para alcanzar estándares de vida como el de los Estados Unidos o Europa en una cuestión tan básica y necesaria como es la posibilidad de acceder a una gama más rica y más amplia de alimentos.

Para tener sólo una referencia, más de 200 millones de familias chinas todavía viven hoy en ambientes rurales, en condiciones económicas precarias y –tal como hace pocos días un propio analista de la economía china decía–, desde hace un tiempo sólo trabajan con la idea de mejorar las condiciones en las que habitan, los alimentos a los que acceden, las comodidades que disponen, y proveer de una mejor educación a sus hijos.

La clave de la gran transformación de la economía china de los últimos 30 años parece ser que las reformas impulsadas han regenerado en la población los incentivos a trabajar, educarse, ahorrar e invertir, con el objetivo último de mejorar las condiciones económicas presentes y futuras.

Córdoba tiene los recursos naturales, el capital humano y las capacidades organizacionales que se requieren para producir estas commodities y estos alimentos que demandarán en forma creciente los países emergentes durante los próximos años. Y no hay muchas otras regiones del mundo en las mismas condiciones presentes ni potenciales. Ésa es nuestra ventaja relativa.

De hecho, la competitividad de la provincia, y de muchas otras regiones del país, queda revelada cuando se analizan las estadísticas de comercio exterior. El 80 por ciento de lo que vende Córd

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