Productores de última generación

Comenzaron hace 10 años; combinan el perfil técnico, la capacitación y el asociativismo.

31deOctubrede2008a las17:25

Representan a la nueva generación de productores que se gestó y se consolidó en los últimos 10 años. Son los que conjugan la formación profesional, la capacitación permanente y su arraigo a la tierra, que se cristalizó en la decisión de radicarse y trabajar en los lugares donde nacieron.

Como si fueran fruto de una fabricación en serie, los integrantes de la regional Oliva-Oncativo de la Asociación Argentina de Productores de Siembra Directa (Aapresid) reúnen esas características, las que identifican al empresario agropecuario de comienzos de siglo 21. El modelo que contribuyó en la última década a que Córdoba aumentara 70 por ciento la cosecha de granos y se fortaleciera como un polo agroindustrial.

Enrolados en una franja etaria que incluye entre los 30 y 40 años, Iván Lubatti, Guillermo Rossiano, Lucas Lingua, Fernando Cavallo, Rubén Picca, Pablo Nigro, Martín Bonetto y Sebastián Lingua comparten el antecedente de ser hijos de productores, el título de ingeniero agrónomo, y de haber hecho del asociativismo una forma de producir.

Las lecciones que impartió el programa nacional Cambio Rural, implementado por el Inta en 1993 y basado en el trabajo en grupo de los pequeños productores para la búsqueda de soluciones integrales a sus problemas, fueron las bases de fundación sobre las cuales los miembros de la regional de Aapresid comenzaron a tejer nuevas redes asociativas. A tal punto que cinco de sus integrantes –Iván Lubatti, Guillermo Rossiano, Lucas Lingua, Rubén Picca y Fernando Cavallo– fueron asesores técnicos del programa de reconversión productiva.

Nacimiento. Con la amistad como valor de peso y motivados por la necesidad de compartir información sobre ensayos en maíz y soja y sus respuestas a los diversos paquetes tecnológicos, la versión actual del grupo comenzó a gestarse en el año 2001.

"El contexto de la salida de la convertibilidad nos obligaba a mantenernos asociados", explica Guillermo Rossiano, uno de los precursores de la regional. Luego, con el correr del tiempo, el grupo decide en agosto de 2006 vincularse con Aapresid para darle forma orgánica a la iniciativa.

El Inta, a través de la unidad de extensión en Oncativo, también está presente en la regional. “Entre otras actividades, estamos llevando a cabo en forma conjunta ensayos de larga duración de reposición de nutrientes y balance de carbono positivo”, precisa Victor Capuccino, encargado de la oficina en Oncativo y también miembro del grupo.

Pero cada uno de ellos tiene su propia historia como productor, y todos la empezaron a escribir en la última década. “No tengo dudas de que los grandes cambios en la agricultura ocurrieron en los últimos 10 años”, afirma convencido Iván Lubatti, productor de Oliva y actual presidente de la regional.

Innovador, como el resto de sus compañeros de grupo, Iván comenzó en 1996 a hacer agricultura en siembra directa, un paradigma que por entonces tenía muy pocos precursores.

“Era todo soja convencional, con otros costos, pero con buenos resultados. En 1996, el valor de la la soja llegó a 25 dólares el quintal y luego en 1997 tocó, aunque en forma muy fugaz, los 30 dólares. Pero al final de la convertibilidad los precios llegaron a 13 dólares, y ahí los números se complicaban”, recuerda.

Con el concepto de rotación agrícola ya internalizado y la incorporación de las soja RR y los maíces MG, el paso siguiente fue comenzar a trabajar en 2000 con la agricultura de precisión a través del monitoreo de rendimiento. Hoy, la actividad lo encuentra aplicando conceptos de dosis variables en siembra y fertilización y piloto automático.

“Hubo un salto tecnológico importante. En la zona nos permitió pasar de 24 a 40 quintales en soja en 10 años. Lo mismo con el

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