La crisis pone fecha límite a las restricciones al agro

El "viento de cola" que caracterizó a los mercados alimentarios mundiales en los últimos cinco años se ha convertido desde agosto pasado en un verdadero "viento de frente", de la mano de una demanda en rápida desaceleración, una fuerte respuesta de la oferta y precios internacionales en baja.

01deNoviembrede2008a las08:32

A pesar de este cambio abrupto en las condiciones internacionales, la Argentina continúa aplicando políticas agropecuarias que restringen severamente a la producción agroindustrial, perjudicando seriamente su rentabilidad y sus perspectivas futuras. Urge eliminar las restricciones a las exportaciones agroindustriales.

De acuerdo con el último informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés), el mundo recibirá en 2009 una cosecha de cereales récord de más de 2000 millones de toneladas. La oferta mundial de granos aumentaría de esa manera casi 5% en relación con la cosecha pasada, como respuesta a los precios históricos registrados en los meses previos a la crisis financiera internacional.

Este aumento de la oferta se dará en el contexto de una rápida desaceleración de la demanda, fruto del paulatino contagio a la economía real de las turbulencias financieras internacionales. Como resultado, las perspectivas de los precios internacionales para 2008/2009 son sombrías, si bien se mantendrían en niveles superiores a los observados en 2005/2006.

Similares tendencias se observan en el mercado de las oleaginosas, y en particular del producto emblema de la Argentina: la soja. En relación con el grano de soja, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) estima una reducción de precios cercana a 20% en relación a 2007/2008. El aceite de soja también verá disminuida su cotización internacional, afectada por una caída en la demanda china de alrededor de 10 por ciento.

A pesar de la merma esperada para 2009, las perspectivas de mediano plazo de la economía china presentan un rayo de esperanza. Con un peso de entre 20 y 30% del consumo de las principales commodities comercializadas internacionalmente, China tiene una influencia determinante sobre la demanda alimentaria mundial.

Con casi US$ 2 trillones de reservas, un fenomenal superávit de cuenta corriente, escasa conexión con bancos extranjeros y amplio espacio fiscal para implementar políticas contracíclicas, el gigante chino continuará creciendo, si bien a tasas más moderadas, de alrededor de 8%, poniendo un piso a la trayectoria descendente de los precios internacionales.

Cóctel explosivo

El nuevo contexto internacional encuentra al sector agroindustrial de la Argentina enfrentando un cóctel explosivo de condiciones macroeconómicas y políticas adversas. Con una inflación cercana a 20% -de acuerdo con estimaciones privadas-, precios internacionales en caída libre y un tipo de cambio real que ya se acerca a los niveles previos a 2002, la continuidad de la maraña de restricciones agropecuarias se hace insostenible.

Más allá de las crecientes necesidades fiscales del Gobierno que se acentuarán en 2009, lo cierto es que el cóctel explosivo de impuestos a la exportación, restricciones cuantitativas y diversas medidas de regulación estatal de los flujos de comercio exterior agropecuario, personificados en la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca), amenazan la capacidad del sector de capear el "viento de frente" que comienza a soplar internacionalmente.

Particularmente dañino ha sido el mecanismo de declaraciones juradas de ventas exterior administrado por la Oncca que se ha convertido en un virtual sistema de licencias no automáticas de exportación. Estas licencias, de hecho, han paralizado el mercado a término y de futuros, dificultando las coberturas de precios en un escenario bajista para los productores rurales.

La pinz

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