El rompecabezas de la Argentina

Como para ir poniéndose a tiro, algunos analistas regalan pautas a seguir. También se animan a dar un diagnóstico que sirva para adivinar, en parte, lo que puede venir en el futuro próximo.

03deNoviembrede2008a las07:48

Como si fuera tan fácil. Hablar sobre lo que se espera para 2009 debe ser, por estos días, una de las propuestas periodísticas más indigestas, casi una declaración de divorcio entre fuente periodística y periodista.

Para los des-afortunados que aguardaron las preguntas del otro lado de la línea telefónica, la cosa no ahorró transpiración.

Señalaron que era más fácil adivinar la hermética cifra que condensa los interrogantes sobre el futuro de la selección de fútbol bajo la tutela del surrealista binomio Maradona-Bilardo, antes que entrar de lleno en las que serán las variables que definirán qué habrá que seguir con lupa en la Argentina modelo 2009.

En ambos casos, el experimento no admite garantías y mucho menos reclamos. Porque en el resumen, la Argentina 2009 es un rompecabezas cuyas piezas principales todavía no logran dar con su forma definitiva. Cierto es que el desorden viene –en parte– desde la casa matriz del mundo financiero.

Pero a eso habrá que agregarle la suma de las cuestiones domésticas, algunas que ya se traían de la época pre-Lehman, y otras que no hicieron sino empeorar lo que ya de por sí no venía del todo bien.

Y aquí sí se imbrican todo un rosario de variables clave que ya adoptan una tendencia: superávit gemelos más vulnerables que antes, inflación retro-alimentada por la suba del tipo de cambio, devaluación de la moneda, puja distributiva en ciernes, precios relativos distorsionados, impuestos distorsivos que asumen vigencia, enfriamiento de la actividad económica y fuga de capitales.

El primero en agarrarse la cabeza es Nadin Argañaraz, presidente del IERAL de Fundación Mediterránea. Señala que el 2009 será un año donde el Gobierno tendrá poco margen para hacer política expansiva en el gasto porque los vencimientos de deuda estarán condicionando su evolución. Además subraya que se trata de un año electoral y que además habrá que considerar el drenaje de reservas del Banco Central.

Pero dónde Argañaraz pone el lápiz, es en los términos de intercambio y en el crecimiento mundial. “Habrá que prestar mucha atención a la evolución de los precios de los productos que exportamos, ya que esta variable siempre fue importante para el crecimiento del país”.

En este sentido señala que todo esto estará relacionado con el impacto que finalmente termine teniendo la crisis financiera en las economías que consumen los productos que exporta el país.

“Hasta hace poco tiempo teníamos una economía con algunos pilares sólidos como para aguantar niveles de incertidumbre internacional elevada, pero desde hace algún tiempo esto ya no es así”, dice Aldo Abram, titular de Exante.

Así, Abram rodea el campo de acción con un faja rojiblanca que dice “mayor debilidad” y le agrega una dosis de litúrgica expectativa al señalar que “más vale que recemos para que no nos golpee fuerte la recesión de las principales economías mundiales”. Abram señala que se perdió la credibilidad en el Gobierno.

Desde Nueva York, Walter Molano socio de BCP Securities se sube a la idea de Abram. “Argentina era uno de los países de la región mejor preparados para enfrentar la crisis internacional, sin embargo, a pesar de los sólidos números de reservas y superávit fiscal, y de tratarse de uno de los pocos países donde la ausencia del crédito resultaba beneficiosa bajo el actual contexto, el conflicto con las AFJP marcó el fin de la confianza”.

Sin embargo según el economista Horacio Costa, de DPA Consultores, la crisis internacional ya encontró a la Argentina con algunos problemas.

Costa lista que “la vulnerabilidad que tenía la economía argentina era ya muy alta ant

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