Cómo se infló la burbuja en las "commodities" - Por Flavia Rossi (*)

Hace siete años, Estados Unidos decidió combatir la amenaza de recesión y redujo la tasa de interés. Ese fue el punto de partida, al que luego se sumaron los fondos de inversión.

Por
07deNoviembrede2008a las07:16

La burbuja de las commodities nació siete años atrás, cuando el gobierno de Estados Unidos decidió combatir la amenaza de recesión que hubo entre marzo de 2000 y junio de 2001, con una baja de 70 por ciento de las tasas de interés. A fines de 2000, esa referencia estaba en 6,75 por ciento; un año después era de apenas 1,75 por ciento.

El abaratamiento del costo del dinero logró reactivar la economía estadounidense, que en 2001 creció apenas 0,8 por ciento, mientras que en el período 2002-2007 se expandió a un promedio de tres por ciento anual.

El ciclo de bonanza fue importante en todo el mundo. El comercio internacional floreció y con él volaron los precios de los fletes, del petróleo y de la energía. La combinación de crédito barato y economía en crecimiento gestó lo que sería el principal problema de los inversores: cómo proteger el capital de la inflación, asegurando un retorno mayor al promedio.

Así fue que los nuevos capitales ingresaron a los mercados de metales, de energía y de granos, con la certeza de que diversificarían el riesgo y la expectativa de que los precios subirían por sus propios fundamentos. El razonamiento era simple: con la economía mundial en crecimiento, los países en desarrollo demandarían cada vez más alimentos y de mejor calidad.

Luego irrumpieron en escena los biocombustibles, que potenció los fundamentos alcistas al generar un sistemática des-acumulación de stocks de los principales cereales.

En 2001 las principales materias primas (medida por el índice CRB) cotizaban al mínimo de 184 puntos. Durante seis años y medio consecutivos, los precios subieron un promedio mensual de dos por ciento, marcando el máximo de 474 puntos en julio de 2008.

La decisión de los fondos de diversificar las carteras invirtiendo en materias primas fue buena, tanto para los inversores como para los productores. Por un lado, los productores de commodities vendieron mejor sus bienes, ya que los precios fueron mayores a otros años con similares relaciones de escasez. Además, los inversores lograron retornos más altos de los que hubiesen tenido en la mayoría de los activos básicos de consumo, que subieron 20 por ciento en Estados Unidos desde 2001, contra el alza de hasta 160 por ciento que experimentaron las materias primas en el mismo período.

Cuando la crisis de crédito explotó a mitad de este año, hundió los valores de los inmuebles y llevó a la quiebra a múltiples entidades financieras. Fue entonces que los fondos utilizaron las ganancias de las posiciones en materias primas para compensar las pérdidas financieras.

La liquidación de esas posiciones no fue gratuita. En julio de este año la burbuja reventó con violencia, cayendo 45 por ciento en sólo cuatro meses –nada menos que 10 por ciento mensual– y volviendo a niveles de precios de 2003.

Los factores que sirvieron de impulso durante los últimos años hoy se ponen en duda. La desaceleración de la economía mundial está esfumando el fantasma de la inflación, lo que le resta atractivo a los mercados de materias primas como resguardo.

La coyuntura general justifica la reacción de pánico de los mercados, aunque para identificar el panorama de largo plazo se deben evaluar cómo quedan los fundamentos propios. Sin la presencia de esos inversores es posible que los precios se acomoden en niveles más normales.


(*) Analista de mercados de fyo.com
frossi@fyo.com

Temas en esta nota

    Cargando...