Todos en el mercado interno - Por Ignacio Iriarte (*)

Para los frigoríficos exportadores hoy el problema no son los ROE, cuestión que aún no se solucionó, sino la fuerte caída en la demanda externa. La menor faena, generada por el parate exportador, provocó un menor volumen con los 13 cortes a precios políticos para el mercado doméstico.

07deNoviembrede2008a las12:01

Una faena alta, pero limitada por el buen número de plantas exportadoras que faenan diariamente menos (15 a 20 por ciento), trabajan sólo algunos días a la semana, o están paradas al adelantar vacaciones. Como todas ellas hacen consumo y exportación, al faenar menos hay un menor aporte de "sobrantes" a precios políticos al mercado interno.

Hay una menor oferta de 13 cortes, cuya venta mayorista está rigurosamente vigilada, y hay menos parrilleros para el consumo. Con la exportación casi cerrada, la menor faena de estas grandes plantas exportadoras significa de hecho menos cantidad de carne volcada al consumo.

Así, el que quiere vender un novillo pesado encuentra a muchos exportadores sin ventas nuevas de carne al exterior, con graves problemas para vender los cueros, y con meses de achuras almacenadas en cámara. ("Con poco Hilton, y sin poder vender el cuero y la achura, es increíble que estemos vivos").

La industria exportadora tiene enormes stocks de carne en cámara, curiosamente, acumulados casi todos ellos en el primer semestre del año en el momento de mayor esplendor de la demanda internacional en 40 años. Redujo drásticamente el precio que paga por el novillo pesado (25-28 por ciento), y si el mercado se lo permite, la exportación pasará a pagar en pocas semanas un valor acorde sólo al mercado interno, un valor que pondere las extraordinarias dificultades que se están presentando para colocar (y cobrar) el cuero y las achuras. La oferta de novillos ya bajó un escalón, pero la caída generalizada de la faena para exportación ha generado un cuello de botella, donde el frigorífico que compra un novillo pesado (no muy pesado) lo hace, pero dando fecha de entrada a planta para dentro de 10 ó 15 días. La exportación cree que irán saliendo progresivamente negocios de cuota Hilton, y que la demanda de este nicho podría inclusive regularizarse en 15-20 días, porque los importadores europeos no tienen stocks y se acerca la demanda de fin de año. En julio-octubre no se habrían embarcado más de 1.700 toneladas de Hilton, por lo que queda un importante volumen a cumplir de acá a principios de junio del año próximo. Hoy es difícil establecer un valor para el round and loin (R&L), porque hay pocas operaciones, pero es posible que el piso de valores se halle entre los 11 y los 12 mil dólares por tonelada. Los importadores europeos, si bien no tienen stocks, están paralizados por la falta casi total de crédito bancario, por la volatilidad de las monedas y por el miedo generalizado. En igual situación están los distribuidores, y en igual o peor situación están las parrillas y restaurantes, donde el número de comensales ha caído verticalmente. Con un toque de optimismo, puede decirse que la cuota Hilton es un volumen para Europa muy pequeño, y para nosotros muy importante, y que en la medida que avancen las semanas es muy posible que el comercio tienda a la normalidad (2.500 toneladas/mes) sobre la base de valores 35-40 por ciento inferiores a los picos logrados hace tres meses.

La exportación, entonces, no tiene casi negocios nuevos; vende como puede al consumo interno, faena menos y está afectada al igual que el consumo por los graves problemas para colocar y cobrar el cuero y para exportar las achuras. La mayor parte de los exportadores cree que por tres o cuatro meses la demanda internacional se mantendrá muy baja, que Rusia no volverá a comprar –y a precios muy inferiores a los de julio– hasta febrero o marzo. Y que habrá que prepararse para colocar 90-95 por ciento de la producción en el mercado interno. Queda otra tarea ciclópea:

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