El Norte busca su rumbo

Productores líderes de la zona analizaron en Charata, Chaco, el cambio de escenario. ¿Qué viene? Más soja.

08deNoviembrede2008a las08:37

La situación por la que atraviesa actualmente el campo argentino y a la llegada tardía de las lluvias ponen a buena parte del norte argentino en un terreno atravesado por una gran incertidumbre.

En este contexto, Aapresid organizó hace pocos días, en Charata, Chaco, el XIII Seminario de Productores del Norte, que resultó un escenario ideal para dialogar con productores y referentes zonales para conocer cuál es el panorama en uno de los núcleos agrícolas más importantes del norte argentino, que ha sido abanderado del crecimiento del negocio allí en los últimos años.

"Si hay algo que ha caracterizado al campo chaqueño en los últimos seis meses es la incertidumbre", disparó Walter Fontanella, productor de la zona de Charata y miembro la regional homónima de Aapresid.

Y esa descripción no diferencia entre tamaño de productor o tipo de actividad. "Pequeños, medianos o grandes, agrícolas o ganaderos, están bajo el mismo paraguas, signado por la falta de referencias", agregó.

Así, en un contexto complejo, la planificación que todo productor realiza "quedó guardada en un cajón, y reina la decisión que se toma día a día", describió.

Resulta que "el panorama, post-conflicto entre campo y gobierno, parece no haber cambiado demasiado; o peor aún, se agravó por la caída de los precios internacionales", agregó Serge Listello, otro productor referente de la zona.

Listello es propietario de campos en Charata. Allí tenía pensado hacer el 50% de la superficie con sorgo y la otra mitad con soja de primera; manteniendo una rotación con partes iguales de gramíneas y leguminosas. Sin embargo, ahora bajará la superficie de sorgo a un tercio de lo previsto, y pasará el resto a soja de primera, cultivo que será el refugio frente a la incertidumbre.

"Este año no pude sembrar girasol ya que las lluvias llegaron tarde", aclaró. El girasol es tradicionalmente el tercer cultivo en importancia en la provincia, detrás de soja y algodón. Pero este año el agua recién apareció hacia fines de agosto, imposibilitando las siembras en fecha óptima.

"Igualmente, algunos productores que ya tenían la semilla y quisieron diversificar algo más, sembraron girasoles tardíos", sostuvo Listello.

Granos como maíz o sorgo no resisten los análisis económicos, ya que el aumento de los costos, principalmente de fertilizantes, "pero también del flete a puerto, hacen inviable su cultivo", precisó Fontanella.

Esta decisión, supuestamente racional desde lo económico, "choca de lleno con las necesidad agronómica de hacer cobertura en suelos del norte argentino", aclaró. La elevada demanda atmosférica hace que la evaporación directa sea muy alta en suelos desnudos, cosa que sucede en situaciones con monocultivo de soja, o secuencias con predominio de soja, algodón o girasol.

Otra opción sería transformarlo localmente en carne, como Listello venía haciendo. Sin embargo, "con la caída de precios de la hacienda y su desacople con el mercado internacional, tampoco es negocio convertir grano en carne para venderla al mercado interno", aclaró. A este panorama se suma la incertidumbre del mercado: "a la soja sé que la vendo seguro, pero la carne es un tema complejo en lo comercial", deslizó Listello.

Mas allá de la coyuntura, hay empresas que "mantendrán el maíz o el sorgo en la rotación para contar con sus beneficios de mediano plazo, asumiendo ir a pérdida en esas hectáreas", aclaró Fontanella.

Eso sí, el paquete tecnológico a aplicar "será el mínimo indispensable para acceder a un rendimiento medio", aclaró. Si bien la renta actual del agro no es un problema de costos, sino principalmente de precios del grano, "la única herramienta que tenemos para tratar de cerrar la ecuación, o minimizar la pérdida, es el ajus

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