El problema agropecuario tiene una salida electoral - Por Alejandro Delfino (*)

Ingresamos en el final de 2008, el año de la unidad del campo, pero los productores nos preparamos para enfrentar un 2009 que en el que será evidente el resultado negativo de la rentabilidad del sector y muy difícil prever inversiones en el sector agropecuario.

10deNoviembrede2008a las07:23

Para el año próximo se prevé un estancamiento de inversiones; una recesión en venta de maquinarias por decir algo en forma más directa.
Salvo que el gobierno dé un “volantazo” muy fuerte en su política con respecto al sector agropecuario, la situación se torna muy difícil y no sólo para el agro sino para todo lo que se refleja desde el campo a la economía nacional.

Respecto del panorama internacional que pronostica un futuro de recesión económica, considero que nosotros ya venimos de un proceso recesivo en nuestra ocupación principal que es el trabajo en el campo.

La falta de perspectivas interesantes para el sector, automáticamente provocó que integremos el receso productivo de la Argentina antes de esta debacle internacional. Así que ahora se agrava todo, pero no nos olvidemos que el motivo de nuestra recesión del campo ya proviene desde marzo, con la amenaza de la Resolución 125.

La ganadería sufre desde hace más de dos años un deterioro progresivo desde que se prohibió la exportación de carnes: ahí fue el punto de inflexión donde cambió todo el panorama de inversiones en el sector.

En todos los sentidos, necesitamos un ámbito que potencie nuestra genuina competitividad, multiplicando los beneficios económicos, no sólo para nosotros y ya lo sabemos bien, para todo el país.

Nuestros compradores saben que en estos momentos, los productores nos encontramos en proceso de discusión muy fuerte con el Gobierno porque limita las exportaciones, en un mecanismo mal ideado y mal pensado que va a desabastecer al país.

La crisis energética ya comienza a observarse en la caída de la producción de fertilizantes cuya utilización ha bajado un tercio.
Mientras que en trigo, llegaremos con suerte a 11 millones de toneladas mientras que el 25 por ciento de maíz dejó de implantarse por los costos del cultivo, entre ellos el alto valor de la semilla.

PARA DESTACAR: LA UNIDAD. El problema o la virtud, depende la visión, es que existe una forma de vida que tenemos los que trabajamos el campo. Estamos muy arraigados y es obvio que toda esta situación, inclusive nuestra vida en familia de campo, ha sido manoseada por este modelo que quiere imponer el gobierno. Es un modelo a todas luces, equivocado y con resultados a la vista.

Cada vez que el país estuvo en problema, lo salvó el campo y las elecciones legislativas de 2009 son más que una oportunidad para llamar la atención del gobierno.
La luz de salida es el mes de octubre del 2009. Nosotros tenemos que seguir haciendo oposición sensata, seria, responsable.

Debemos evitar que el gobierno nos siga degradando y desgastando: tenemos que prepararnos para que en las próximas elecciones pierda mayoría el oficialismo y podamos, realmente, desde el Congreso comenzar con algún cambio.

En el lapso que nos separa de las elecciones, somos conscientes de que va a quedar un verdadero tendal de gente, tanto como no puede imaginarse este gobierno.
No obstante, siempre hay algún beneficiado. En este caso la que más rédito obtiene de toda esta confusión es la soja, porque hay más superficie sembrada y si la producción de granos argentina no bajó violentamente es porque creció el número de hectáreas con soja

Pero los más afectados son los pequeños y medianos productores.
Así y todo, esta crisis nos dejó un buen resultado que es el logro que vamos a destacar en la reunión bianual del Consejo Ejecutivo de la Federación Internacional de Productores que comienza esta semana en Australia: el caso argentino de la unidad del campo.

(*) VICEPRESIDENTE DE LA SOCI

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