La caída del campo arrastra a las poblaciones del interior

Las advertencias de los intendentes de las zonas productivas toman cuerpo: advierten que la crisis del campo deja sin trabajo a los acopios, al transporte, la construcción y el sector automotriz, mientras cae el consumo y comienzan los despidos.

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10deNoviembrede2008a las07:40

Intendentes de distintas localidades visitan Buenos Aires con regularidad para explicar que la Argentina de la recesión se abre camino desde el interior y reclamar una mesa de diálogo que revierta el proceso.

La pujante ciudad de Rafaela, en el centro de cuenca lechera santafesina, les dio la razón. Considerada modelo de desarrollo, el último viernes los vecinos se lanzaron a las calles para protestar por la caída del empleo en sectores clave como el comercio, la construcción, metalurgia y rural.

En 2007 el desempleo había bajado un 6.6 por ciento. La semana que pasó, una ola de despidos dejó sin empleo a 250 personas en sólo tres días.

Desde Rafaela se exporta a 86 países, pero al mermar la demanda externa y con el serio problema que afronta el sector lácteo, la pujanza comenzó a desmoronarse.
Esta ciudad se ha destacado por el valor agregado de la tonelada exportada, según la frase favorita del intendente, Omar Perotti.

ENCUENTRO. Entre el 28 de octubre y el 3 de noviembre pasados se realizó un encuentro entre empresas que dan empleo a más de 3.000 trabajadores. El 53,5 % admitió haber eliminado o reducido las horas extras, 2,5 % reconoció haber suspendido trabajadores y el 2,7 % despidió personal.

Pero la cifra recesiva es la del 75 % de los entrevistados que reconoció haber postergado las inversiones previstas para los próximos meses.

Entre los intendentes que utilizaron micrófonos nacionales para alertar sobre la crisis derivada del campo, se cuenta al intendente de la ciudad santafesina de Firmat, Carlos Torres.

“Nuestra ciudad es la capital de la maquinaria agrícola, quiere decir que venden sus productos al sector agropecuario. Entonces no podemos pedir milagros porque los productores no sacan el cereal que tienen guardado y los empresarios van a tener un límite que es el de no perder dinero”, afirmó Torres.

Con sus colaboradores, este funcionario define el rol actual de los municipios como los nuevos gestores de políticas sociales, ambientales y de promoción económica y del empleo.

IGUAL DIAGNÓSTICO. Mientras que el jefe comunal de Tres Lomas, Mario Luis Espada, una población en el centro oeste de la provincia de Buenos Aires, opina que “la situación se está agravando porque “hasta la cosecha de soja en abril todo el interior va a estar parado y las consecuencias las van a sufrir las grandes ciudades”.

Varios jefes comunales, según pudo saber la agencia Noticias Argentinas, comparten el mismo diagnóstico:

- Durante el conflicto agropecuario hubo una crisis de expectativa, ahora es de incertidumbre.
- Es necesaria una mesa de diálogo, una práctica propia de las democracias consolidadas.
- Ya hay una campaña electoral que se transformó en un conflicto que los politólogos llaman de baja intensidad.
- El 70 % del transporte de granos y hacienda está parado. No tienen trabajo los acopios, el albañil, las panaderías, los sectores de la construcción, automotriz y rural.

Los intendentes suelen visitar legisladores con la propuesta de bajar drásticamente las retenciones para dar una inyección de confianza al productor agropecuario y permitir que esos granos acopiados como un fondo anticíclico se puedan comercializar.

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