Ruidosa protesta en las calles por el ajuste de personal en automotrices

La marcha del gremio provocó un caos en varias zonas; las empresas tratan de sortear la baja de ventas.

11deNoviembrede2008a las07:31

La complicada situación que atraviesan los trabajadores de las automotrices alcanzó ayer un nuevo grado de visibilidad, cuando cientos de trabajadores del Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (Smata) marcharon desde la Panamericana hasta la Capital Federal para rechazar las suspensiones dispuestas por las fábricas, entre otros reclamos.

La protesta, que provocó importantes demoras en el tránsito, finalizó con una manifestación frente a la sede del Ministerio de Trabajo. Allí, los secretarios adjunto y gremial de Smata, Mario Manrique y Ricardo Pignanelli, respectivamente, expresaron el respaldo del gremio a las acciones desplegadas por el ministro Carlos Tomada para defender las fuentes de trabajo e hicieron una fuerte crítica al empresariado.

"Queremos hacer llegar nuestra preocupación por esta situación -dijo Manrique en declaraciones recogidas por Télam-. Somos conscientes de que hay una crisis a nivel mundial, pero gracias a Dios no ha llegado a la Argentina con la profundidad que debería tener para que los empresarios tomen estas medidas."

"La industria ha tenido en los últimos cinco años una gran rentabilidad, pero ahora, ante el menor temblor, salen a suspender trabajadores, pero desde Smata vamos a estar de pie luchando para defender las fuentes de trabajo", agregó.

Además de rechazar los ceses de contratos, suspensiones y recortes de horas extras que se extendieron a la mayoría de las terminales radicadas en el país, el gremio reclamó un aumento salarial para sus afiliados que trabajan en los concesionarios. Según la Asociación de Concesionarios (Acara), el gremio reclama un aumento de más del 50% anual, mientras que los empresarios han ratificado su oferta de una suba del 25% por un período de ocho meses (del 1° de septiembre pasado al 30 de abril próximo).

El conflicto con Acara lleva varios meses e incluyó medidas de fuerza en los locales comerciales y una conciliación obligatoria. Pero la situación de las automotrices derivada de la crisis internacional alteró el eje del conflicto. "Es más importante hoy el tema de las terminales que lo nuestro, por la defensa de los puestos de trabajo, de eso no cabe duda -dijo Rubén Beato, vicepresidente de Acara-. Creo que negociando algún tipo de estabilidad van a terminar aceptando [la propuesta de los concesionarios]."

Además de caos en el tránsito del Centro, la protesta de Smata causó importantes demoras en la autopista Panamericana, cuando un grupo de 16 colectivos identificados con banderas del gremio circuló a marcha lenta desde la zona de General Pacheco, donde están Ford y Volkswagen, ocupando casi la totalidad de los carriles de la mano hacia la Capital.

Suspensiones
Las automotrices señalan que las suspensiones son una consecuencia de las caídas en las exportaciones (principalmente a México y Brasil), que en algunos casos rondan el 30%, y -en menor medida- de las menores ventas proyectadas en el mercado interno.

En General Motors volvieron ayer a trabajar los 436 operarios que habían recibido telegramas de despido antes de la conciliación obligatoria. Por ahora se mantienen las negociaciones con el gremio y las autoridades santafecinas por el destino de unos 200 contratados.

Otras, como Renault y Mercedes-Benz, aducen que las suspensiones dispuestas a su personal fueron resueltas luego de acuerdos con el gremio. La firma francesa (que no renovó los contratos de 300 trabajadores) ejecutó ayer la suspensión por un día de 1000 operarios y podría repetir la medida otros 13 días antes de fin de año. La automotriz alemana ya se comprometió a no despedir empleados hasta diciembre de 2009. A cambio, sus 2000 empleados sufrirán suspensiones rotativas para compensar la caída

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