Para las calificadoras, Argentina está a un ‘estornudo’ del default

Con menor crecimiento de la economía, mercados cerrados, Venezuela más pobre, un año electoral por delante, mayor gasto público, caída en los precios de los commodities, desaceleración de Brasil, mayor presión sobre el tipo de cambio y una esperada pérdida en las reservas del Banco Central, las calificadoras de riesgo ya no se animan a descartar un default para el año próximo.

11deNoviembrede2008a las07:41

Incluso, dos de ellas creen probable (quizá “muy”) una nueva baja en la calificación de la Argentina, si el Gobierno no logra disipar algunas amenazas para el financiamiento. Las cuentas que hacen para 2009, por ahora en lápiz y libretas de almacén, no dan buenos resultados.

“Estamos siguiendo nuestra nota sobre el país. Lo que vemos es que las presiones sobre la calificación han aumentado. Primero, porque la desaceleración global va a ser más fuerte que la anticipada; y segundo, por los factores propios de la economía local: hubo un cambio notable en las expectativas de tantos consumidores con inversores, y a eso se le suman el riesgo de la caída de los precios de los commodities y la desaceleración de Brasil, que es un destino importante para las exportaciones argentinas”, explicó el analista principal para la Argentina de Fitch, Erich Arispe. La nota para el país, actualmente en “B”, ya está en la cornisa, porque las actuales dificultades de financiamiento cada día se parecen más a un “B-”.

En esa agencia calculan en u$s 19.900 millones el monto que deberá pagar el país en capital e intereses de deuda el año próximo. A eso le restan un superávit primario de entre u$s 5.000 y u$s 7.000 millones, y una posible renegociación de los préstamos garantizados de entre u$s 3.500 y u$s 4.000 millones. Les queda -en una escenario optimista- un saldo de u$s 8.900 millones. Si prospera el manotazo a las jubilaciones -la calificadora no arriesga estimaciones al respecto-, y el Gobierno logra darse “maña” para usar esos fondos, la deuda pendiente podría quedar reducida a poco menos de la mitad. “Siempre hay formas de poder usarlos, pero hay que ver cómo queda la ley”, agregó Arispe.

Standard & Poors ya bajó dos veces la nota de la Argentina, este año, hasta “B-”. La última vez no descartó un nuevo castigo: “Están solos (los argentinos) respecto de los recursos, y cualquier cosa que empiece a desafiar el tamaño y la magnitud de lo que tienen que financiar, podría derrumbarlo todo”, dijo, aquella vez, la directora ejecutiva para América latina, Jane Eddy.

Moody’s es la más optimista de todas. Pero su diagnóstico tampoco tranquiliza: “No vemos razón para ajustar nuestra nota de “B3”, porque no lo vemos como algo inminente, como para que pueda ocurrir “en meses”. Pero la Argentina está a un estornudo del default. Está en una situación precaria, que la deja muy expuesta a un shock. ¿Lo vemos a punto? No. Cerca, pero no a punto”, creyó calmar, ante El Cronista, el director de riesgo soberano para la Argentina, Gabriel Torres. Un shock sería, por ejemplo, una fuerte recesión global. “Eso dejaría al país con un enorme estrés, y con menor margen de maniobra. Sería un serio problema”, agregó Torres. En su libreta, el analista anota a mano alzada un monto a financiar de entre 3 % ó 4 % del PIB (u$s 10.000 y u$s 12.000 millones), que podría reducirse en un punto si prospera la ley de los fondos de pensión.

El gran dato a definir en las proyecciones de las tres calificadoras, para el año próximo, es el nivel de expansión de la economía. Fitch ya ajustó ese crecimiento de 3,5% a 3% para 2009 en su último informe, mientras Moody’s espera uno de 3,5%, pero advierte que “puede ser tranquilamente más bajo”. Una fuente del mercado aseguró a El Cronista que algunos bancos ya están considerando correcciones más drásticas, que no hablan ya de “desaceleración”, si no hasta

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