Pese al desinfle del crudo, la era del petróleo barato se terminó para siempre

La velocidad de la caída se explica por la salida de jugadores especulativos. La falta de inversiones de las petroleras redundará en una presión sobre la oferta, ni bien pase lo peor de la crisis.

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12deNoviembrede2008a las07:29

Así como nadie se imaginaba en agosto de 2007, cuando comenzó la crisis subprime, que el barril de crudo WTI pudiera duplicar su valor un año después y alcanzar los u$s 147, tampoco se esperaba que el precio cayera un 60% en tan sólo cuatro meses y alcanzara la barrera psicológica de los u$s 60.

Según los analistas, la fuerte caída se explica por el temor a que se profundice la recesión que ya vive parte de Europa y que podría llegar muy pronto a EE.UU., lo que aceleraría la caída que se viene dando en la demanda de combustibles.

De hecho, según datos publicados por el Departamento de Energía, la demanda de productos derivados del crudo cayó en EE.UU. un 7,8% en el último mes respecto del mismo período del año pasado (la venta de autos bajó un 32%), mientras que la actividad industrial cayó a su nivel más bajo de los últimos 26 años.

Si bien la desaceleración económica que se vive en los países desarrollados y en los emergentes más grandes explica la caída, la velocidad con que el precio cayó se debe a que numerosos inversores (como hedge funds y otros fondos de pensión) deshicieron enormes posiciones en commodities energéticos para obtener liquidez y cubrir pérdidas. El fenómeno es tan profundo que ya se habla de una caída en la demanda global de petróleo para 2009, algo no visto desde 1991.

Por supuesto, para los consumidores de los países más desarrollados, esta caída trae un cierto alivio, más allá de que el contexto económico sea malo. El precio de las naftas bajó (para un país como EE.UU. es una variable clave) y las familias estadounidenses y europeas podrán enfrentar el invierno con costos de calefacción más bajos.

Para contrarrestar la caída en el precio, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) decidió reducir la producción en 1,5 millones de barriles diarios desde el 1º de noviembre pasado.

Pero el mayor problema está en las compañías petroleras, que frente a esta caída en los precios también van a reducir sus inversiones (además, el costo del capital crece por las dificultades para acceder a financiamiento en medio de la crisis), por lo que en el mediano plazo, cuando la crisis financiera sea superada, la demanda volverá a crecer y a presionar sobre la oferta, lo que no podría cubrir las necesidades futuras de la economía mundial y volvería a atraer a fuertes flujos de inversiones especulativas, como fue el caso hasta julio de 2008.

Y esto sin tener en cuenta los riesgos geopolíticos relacionados con la producción de petróleo, donde no se sabe bien cómo va a seguir la situación en Irak y el conflicto con Irán por su desarrollo nuclear.

Encima, la Agencia Internacional de Energía (AIE) publicó un informe alertando que hace falta invertir u$s 26.000 millones en infraestructuras petroleras de acá a 2030 para evitar otro shock de precios. Incluso si se llevan a cabo estas inversiones, la AIE estima que el barril costará u$s 100 en promedio entre 2008 y 2015 y más de u$s 120 en 2030, medido en dólares constantes de 2007 (sin tener en cuenta la inflación). Pero para el corto plazo (próximos 2 años), el organismo advierte que la volatilidad en los precios va a seguir. ‘La era del petróleo barato se terminó para siempre‘, concluye el informe de la AIE.

Martín Burbridge.

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