Los pecados de la carne

Desde productores a frigoríficos, la caída de contratos y precios muestra un momento duro para la actividad.

15deNoviembrede2008a las04:04

La ganadería argentina está viviendo un año especialmente difícil y la crisis internacional ha venido a complicarlo más todavía, a través de una fuerte disminución en la demanda mundial de carnes y un consiguiente derrumbe de precios.

Los principales compradores de carne argentina se están viendo muy afectados por la crisis financiera, y eso ya se está sintiendo en toda la cadena local. Mario Ravettino, del consorcio de exportadores ABC, que agrupa a los principales exportadores del país, explica que "los cortes de calidad que compra la Unión Europea, que llegaron a valer 21.000 dólares por tonelada, hoy se venden a 8.500 (el no Hilton) y 12.500 (el Hilton)".

Y agrega que "en el mercado de volumen, en el cual Rusia es el principal comprador, la crisis es más drástica todavía: se están renegociando contratos, anulando pedidos y cambiando de destino contenedores que ya están allá; además, la falta de crédito llevó a que Rusia y Europa paren los pagos de lo que ya estaba vendido".

Según datos del Senasa, el volumen de exportaciones de productos cárnicos argentinos ha disminuido entre enero y septiembre de 2008 un 21% con respecto al mismo período del año anterior.

La crisis mundial encuentra mal parados a los exportadores argentinos, que ya venían teniendo serias dificultades debido a la constante intervención oficial en el mercado y a las trabas para la exportación.

"A través del proceso de intervención de las exportaciones, la Oncca obligó a los exportadores a trabajar con un stock excedente, establecido por el mecanismo de ROE rojo. Cuando vino la crisis internacional y se paró el comercio mundial de carne, se generó una situación prácticamente explosiva en el sector, porque no puede exportar y hay un sobre stock fenomenal", dice Ignacio Gómez Alzaga, vice-presidente del Mercado de Liniers y presidente del Centro de Consignatarios.

Ravettino considera que "la devaluación de Brasil vuelve más competitivo al país vecino y, consecuentemente, descoloca a la Argentina en el plano internacional; hoy, los precios en el mercado interno están absolutamente planchados porque hay carne de sobra".

Por otro lado, los subproductos de la ganadería también están sufriendo una fuerte desvalorización. Gómez Alzaga cuenta que "el cuero, el cebo y las achuras representan alrededor del 20% del ingreso, y hoy sus precios han bajado más del 50%. El cuero, que a principios de año valía 4 pesos el kilo, hoy no llega a 2,5 pesos. Otros subproductos, como el hueso, no sólo no se venden sino que además hay que pagar para que se los lleven".

Este excedente de stock se ve reflejado en una menor demanda de animales por parte de los frigoríficos y una baja en el precio de la hacienda en pie. "Los exportadores representan aproximadamente el 20% del mercado y si ellos no demandan carne se genera un excedente de hacienda, a pesar de haber un alto consumo," explica Álvaro Moscoso, titular de un frigorífico orientado al mercado interno. Luego afirma: "el ajuste se va a dar por el precio de la carne, que ya empezó a bajar y seguirá bajando hasta encontrar un nuevo equilibrio; tener un precio tan barato de la carne bovina hace que todos los sustitutos, como la carne de pollo y de cerdo, no se puedan desarrollar, porque la carne vacuna aplasta el precio de todos los demás".

Frente a este escenario, los productores se ven muy desalentados. La gran incertidumbre, los altos costos y los precios en caída hacen que se ajusten los números y se frene cualquier impulso de crecimiento. Los últimos datos de faena arrojan cifras preocupantes que ilustran el desánimo reinante.

En lo que va del año, el porcentaje de hembras en la faena supera el 49%, mientras que para que el stock se mantenga se calcula que las hembras no deben superar el 43%. Ade

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