Mirando el futuro con una sonrisa

El director de Syngenta para América Latina, Antonio Aracre, cuenta porqué compraron la empresa SPS.

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15deNoviembrede2008a las04:09

Hay quienes pueden mirar más allá de la crisis. Y, por cierto, en ese feliz grupo está Syngenta, una de las empresas de semillas y agroquímicos más grande del mundo, que esta semana reforzó su apuesta por el futuro de la agricultura argentina al adquirir a SPS, que -de acuerdo a las últimas estadísticas disponibles- ocupa el quinto lugar entre los semilleros locales.

Cuando la crisis aprieta y los números de los productores no cierran, Syngenta reunió a un puñado de medios, entre ellos Clarín Rural, para contar los motivos por lo cuales decidió concretar esta operación, y en este momento.

Antonio Aracre, director general para América Latina de Syngenta Semillas, explicó que, de esta manera, la compañía crecerá sensiblemente en el mercado de semilla de soja, que no era su fuerte, y que esa es una decisión estratégica. "Decidimos poner un pie fuerte en ese mercado porque será el más significativo, en aporte de valor, en el futuro", consideró el directivo.

Oficialmente, no se dio a conocer el monto por el cual Syngenta compró SPS a sus dueños argentinos. Circularon cifras que van desde 15 a 30 millones de dólares, y fuentes de la empresa compradora reconocieron que el valor está más cerca de la segunda que de la primera.

En cuanto al managment de SPS, Aracre indicó que por ahora continuará sin cambios.

Fuentes del mercado indicaron que SPS tendría hoy alrededor del 4% del mercado de semilla fiscalizada de soja.

Si se suma al cerca del 1% que tiene Syngenta, ahora esta compañía pasaría a controlar cerca del 5% de un mercado en el que, según los datos oficiales del 2007, SPS ocupaba el quinto lugar en ventas.

Pero es cierto que sólo cerca del 20% de la semilla de soja que se vende en la Argentina es fiscalizada e ingresa en las estadísticas. El resto es el gran mercado en el cual las compañías apuntan a crecer una vez que se resuelva el tema pendiente de las regalías.

SPS registró ventas, en su último ejercicio, por 15 millones de dólares, mientras que Syngenta el año pasado tuvo ingresos por 275 millones de dólares en Argentina.

Al adquirir SPS, Syngenta también suma sus negocios de girasol, sorgo, alfalfa y colza. Pero, sobre todo, una interesante porción en el mercado del maíz, en el que sí ya pisa fuerte, con su marca NK. Ahora sumará posiciones para acercarse a Monsanto. con su marca insignia, Dekalb.

Syngenta tenía 18% del mercado de semilla de maíz y sumará el 3% de SPS. "Van a seguir existiendo dos marcas: NK y SPS; queremos preservar el valor de las marcas", indicó Aracre.

El ejecutivo adelantó que SPS, que tenía acuerdos tecnológicos con Monsanto en materia de maíz, ingresará en una transición para abastecerse del germoplasma de Syngenta y reveló que esperan una pronta aprobación del primer evento con genes apilados de la compañía: el maíz con el GA21 y el Bt11. Es decir, con resistencia a glifosato y, al mismo tiempo, tolerancia a diatraea.

"En soja, nuestra plataforma por ahora se basará en SPS, pero no descartamos lanzar más adelante una línea apoyada en la marca NK", indicó Aracre. Además, adelantó que, para el 2012, habrá una nueva generación de sojas, que podrían incluir eventos de resistencia a sequía.

Frente a la crisis, planteó su visión: "no tenemos dudas sobre el futuro del agronegocio en Argentina, más allá de la coyuntura". Y agregó que de aquí saldrá buena parte del incremento de producción que necesita el mundo para alimentar a una población que pasará de las actuales 6.500 millones de personas a 8.000 millones en 2030.

Y, sobre el final, cuando Clarín Rural le preguntó si tenían pensado comprar otros semilleros argentinos, respondió: "Seguimos mirando muy atentamente las oportunidades que hay en el mercado local".

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