El campo ajusta fuerte su negocio: caen las ventas de los insumos

Hay retrocesos en camionetas, maquinaria agrícola, semillas y herbicidas.

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17deNoviembrede2008a las07:02

Ayer heló en Saladillo y no sólo Gonzalo Villegas se agarraba la cabeza. Habrá que volver a sembrar el maíz. Pero a la helada, se suma la sequía que está atrasando la siembra de soja más de la cuenta y ya provocó daños irreparables en el caso del trigo. Villegas es un productor relevante de la zona. Entre propias y alquiladas trabaja 11.000 hectáreas en esa región del suroeste de la provincia de Buenos Aires que, hasta hace poco, era en exclusiva para la ganadería y gracias a la siembra directa, el 90% de sus ingresos provienen hoy de la agricultura.

En la voz de Villegas se transmite tensión: "Esto se ha convertido en una trampa mortal", le dice telefónicamente a Clarín.

Unos meses atrás, en Saladillo había que sacar número para comprar electrodomésticos, hacer reserva para cenar en los restaurantes del centro o para alojarse en los hoteles sobre la ruta. Y hasta había que armarse de paciencia para esperar la 4 por 4.

"La taba se dio vuelta y el pueblo está parado. Nos hemos vuelto eficaces en no gastar y todo lo que se rompe, en vez de cambiarlo, lo atamos con alambre", completa Villegas.

¿A qué atribuye este comportamiento?

- Con estos precios, el que arrienda campos va a perder entre US$ 150 y 180 por hectárea.

Cuando se alquilaron los campos, un año atrás, la situación de precios internacionales era realmente otra. Muchos de esos contratos se pagaron por adelantado. El resto es historia conocida. En marzo se instaló el largo conflicto por las retenciones móviles y desde agosto, la peor crisis internacional desde 1930.

Un informe de la Sociedad Rural le pone números a la situación. "La cosecha de granos se reducirá como mínimo unas 3 millones de toneladas, aunque tal vez nos hayamos quedado cortos en la estimación porque se derrumbó el gasto en insumos estratégicos y eso va a repercutir en los rindes", dijo Ernesto Ambrosetti, economista jefe de la entidad.

Los despachos del herbicida glifosato cayeron 25%, de acuerdo a la cámara sectorial. Y los de fertilizantes, otro 30%. Las fábricas de maquinaria agrícola mencionan una merma de 20% en los pedidos locales. El mismo porcentaje se aplica a las 4 por 4.

En caso del trigo, siempre de acuerdo a la Rural, el área sembrada se contrajo 22% y en el maíz, 18%. Lo curioso es que la soja se presenta como opción y se calcula que se plantarán 3,7 millones de hectáreas adicionales. Por cierto, la crisis financiera global hace lo suyo: la cotización de la soja perdió 46% si se compara el valor actual desde los US$ 609 del último agosto. El trigo se derrumbó 56%, desde los US$ 470 del pasado febrero. Y aunque los insumos están corrigiendo precios por el flamante contexto, la venta de semillas forrajeras disminuyó 30%.

El fisco también es socio en la desgracia. La Rural calcula que ingresarán $ 9.000 millones menos por retenciones de granos. Hay, sin embargo, un dato que llama la atención. Las exportadoras señalan que aún existen 15 millones de toneladas de soja de la vieja cosecha sin vender. Revela holgura de un sector de productores, que prefieren sentarse sobre el silo bolsa antes de largar la oleaginosa al mercado.

 Por Silvia Naishtat.

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