Subvenciones al agro, en extinción

La baja de los granos es tan fuerte que el Estado dejaría de pagar las compensaciones que creó contra la inflación.

21deNoviembrede2008a las07:02

Afectados por la crisis global, los precios de los granos volvieron a derrumbarse ayer y, en promedio, ya acumulan caídas del orden del 50% en poco más de cuatro meses. La baja de las commodities es tal que el sistema de subsidios al consumo interno de trigo, maíz, soja y girasol, creado por el entonces presidente Néstor Kirchner en 2007, podría volverse abstracto en los próximos días si esta caída no encuentra piso.

La soja, principal producto de exportación de la Argentina, perdió ayer US$ 15 en la Bolsa de Chicago y cerró a 314,53 la tonelada. A principios de julio, ese valor había superado los US$ 609. En tanto, en los principales puertos de Rosario, la oleaginosa se pagó entre $ 680 y 715 por tonelada. En el mercado local, la soja llegó a superar los $ 1000 la tonelada.

En tanto, el trigo -que este año llegó a pagarse $ 700 la tonelada- se cotizó ayer a entre 360 y 370 en sus principales mercados locales, Bahía Blanca, Necochea y los puertos de Rosario. El maíz perdió $ 10 y se pagó a 270 pesos la tonelada. En julio, este grano había rondado los $ 500. Ante este panorama, el Gobierno podría ahorrarse buena parte de los $ 3900 millones que destinará, según el Presupuesto 2009, al pago de subsidios al consumo interno de los cuatro principales cultivos del país: maíz, trigo, soja y girasol.

En enero de 2007, la entonces ministra de Economía, Felisa Miceli, firmó la resolución 9, en la que se fijaron precios de abastecimiento interno para esos granos y se introdujo un esquema por el que el Estado pagó la diferencia entre aquellos valores y los precios de mercado a quienes usan esos granos para la elaboración de alimentos destinados al mercado doméstico. En algún momento, cuando las cotizaciones de los granos volaban, en el Gobierno se temió no poder cubrir tamaña brecha.

Sin subsidios
Ahora, en cambio, las cotizaciones de mercado se parecen cada día más a los precios de abastecimiento fijados arbitrariamente por el Gobierno para mantener estables los valores de los alimentos para la gente. En 2007 se estableció un precio interno de $ 370 para la tonelada de trigo, 293 para la de maíz, 462 para la de soja y 524 para el girasol.

La diferencia entre esos valores y los precios de mercado definidos diariamente por la Secretaría de Agricultura (descontados las retenciones a la exportación y los costos de comercialización y flete, lo que se conoce como FAS teórico) es pagada hasta ahora por la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca). Pero como es habitual que, ante un mercado deprimido, en las operaciones se abone menos que el FAS teórico, las compensaciones terminan otorgándose entre el precio de abastecimiento y lo efectivamente pagado. De allí que ya se estén dando casos en los que no corresponde subsidiar. Los precios de mercado definidos por Agricultura para el día de hoy son $ 398 para el trigo, 708 para la soja, 348 para el maíz y 631 para el girasol.

Al crear las compensaciones, el Gobierno buscó desconectar los precios internacionales de los granos de los valores de los alimentos al consumidor en el ámbito doméstico. Entre otros, pollos, carne vacuna, harinas de trigo y maíz, panificados y aceites vegetales. Como condición para acceder a ese beneficio, los productores o fabricantes debían firmar y cumplir acuerdos de precios máximos con el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Sin embargo, desde que se introdujeron las compensaciones, la inflación aumentó alrededor de un 40%, según estimaciones privadas.

"Si la cotización de mercado fuera igual o menor que el precio de abastecimiento fijado en la resolución 9/2007 del Ministerio de Economía, técnicamente el cálculo de compensaciones daría cero", confirmó Juan Conte, responsable de compensaciones

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