Sin Moreno ni la AFIP, el dólar paralelo de Hugo Chávez baja más que el de la Argentina

En ambos países funciona una cotización informal debido a los controles. Si no hubiera aparecido el Gobierno, el dólar paralelo en la Argentina podría haber llegado a $ 4,50.

21deNoviembrede2008a las07:24

Las similitudes entre Hugo Chávez y el matrimonio Kirchner (antes Néstor, ahora Cristina) son varias. Más allá de un estilo confrontativo en lo político y poco predecible en lo económico, la última gran coincidencia es que en ambos países se opera un dólar paralelo. Este, en ambos casos, surge de la compra de títulos en la plaza local para luego ser vendidos en el exterior y así fugar el dinero sin pasar por mercado de cambios formal.

De esa operatoria, que en la Argentina se conoce como “contado con liquidación”, surge un tipo de cambio no oficial. Pero hay pequeñas diferencias: en Venezuela se hace sólo con bonos del gobierno ya que no hay acciones que coticen en el exterior después de las reiteradas estatizaciones (en Caracas se hablaba del “dólar CANTV” hasta que la empresa fue nacionalizada). Más allá de eso, hay un dato que llama la atención: desde los niveles máximos alcanzados por las cotizaciones del dólar paralelo tanto en Venezuela como en Argentina, se encuentra que el billete informal en Caracas bajó 25% mientras que el de Buenos Aires sólo 12,5%. Sin Guillermo Moreno, la AFIP o el Banco Central detrás, en el universo chavista el valor del dólar menguó a pesar de las subas que experimentó desde agosto por la caída del petróleo (que genera dudas sobre la “salud” macro de Venezuela).

Yendo a los números, se encuentra lo siguiente: el dólar paralelo de Chávez tuvo su pico de casi 7 bolívares en noviembre de 2007, bajó a 3,3 a mediados de mayo de este año, y tuvo su disparada para cerrar actualmente alrededor de 5,2. En el caso argentino, el mayor registro es más cercano en el tiempo: hace tres semanas estuvo cerca de $ 4 y ahora orilla los $ 3,50, si bien en junio/julio se encontraba en $ 3,08.

La sustancial diferencia es que en el ámbito local aparecieron controles cuasi policíacos (llamados intimidatorios a sociedades de bolsa, bancos y agentes) para que “cortaran con el contado con liqui”, algo que en Venezuela no ocurre (más allá de la prohibición a la prensa a fines de 2007 para que sólo se informe el dólar oficial que está fijado en 2,15 bolívares). “Si no hubieran hecho eso, es muy probable que este billete paralelo se hubiera disparado. Es difícil cuantificarlo, pero no me hubiera asombrado un $ 4,30- $ 4,50 con el correr del tiempo si se mantenía la presión y la sensación de pánico. A su manera, pero fueron efectivos”, decía un operador cambiario.

¿Seguirá subiendo este billete paralelo? La pregunta es de difícil contestación para los operadores de la city. Según cuentan, también hay cuestiones estacionales: en los primeros quince días del mes, quienes buscan dólares con el tope de u$s 2 millones mensuales pueden satisfacer esa demanda en el mercado formal. Pasado eso, más hacia la segunda quincena y fines de mes, los que agotaron ese máximo empiezan a operar el contado con liquidación para hacerse de los dólares en el exterior. “Puede estar más demandado en los próximos días, si bien ahora todo es más acotado por los controles. Pero va a seguir. La incertidumbre se refleja en la cobertura que toman los inversores. No precisamente es el chiquitaje el que hace esta operatoria, los que sacan la plata no piensan retornarla hasta que cambie el panorama local”, explicaban.

Así y todo, dicen algunos observadores, si los controles funcionaran tan bien el contado con liqui no estaría estacionado en $ 3,50 sino bajaría mucho más. Es que la operatoria sigue funcionando a menor magnitud: los papeles líquidos como Tenaris y Petrobras Brasil o cualquiera con ADR (o sea que cotice en el exterior) son demandados para aceitar la fuga de divisas. En los tí

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