Cómo invertir en un mundo en recesión: tips para entrar al mercado en las malas

Dicen que los que hacen fortunas son los que compran cuando todos venden, los que tienen el coraje de ir contra la corriente. Pero tampoco se trata de ser puro impulso. Aquí, algunos consejos para los que no quieren abandonar el mercado aunque la economía se adentre en aguas recesivas.

21deNoviembrede2008a las07:29

De acuerdo. Estamos en recesión. Bursátilmente hablando, se siente como recesión. Esa impotencia recurrente pintada de rojo en los números de la pantalla plana, los dolores de pecho, los ojos salidos de órbita, la boca apelmazada, la voz de su mujer en el teléfono, perdón, los gritos de su mujer en el teléfono recriminándole lo que perdió en la bolsa.

Usted, para darse ánimo, mira los gráficos históricos de los precios de las acciones y cada tanto se dice a sí mismo: “compro ahora y espero 2, 5, 7 años y entonces sí, quizás pueda tener algún rendimiento interesante”.

Lección 1: deje de hablarse a sí mismo en esos términos. Lección 2: dígale a su mujer que usted es un alma sensible, que no le grite así, que todo es culpa del binomio Bernanke-Paulson.

Porque con el bajo volumen que hay en el mercado, es cierto, las acciones cada vez inclinan más su precio, se postran casi, y no hay signos que hagan pensar que esto va a cambiar en el corto plazo.

Sin embargo, existe en los mercados una casta redentora de inversores, prácticamente sobrinos generacionales del viejo Warren, que venden cuando todos compran y que compran cuando todos venden. Se trata de ésos que creen que llegó el momento de entrar en el mercado. Pero no se trata de impulso. Lo impulsivo déjelo de lado.

Aférrese al método

Existen métodos, o, su versión pop que son los “tips”, y que ellos utilizan en un mercado en picada. Como muestra de generosidad, esta gente remitió algunos por correo. Aquí van:

Invierta en valor

No es difícil. Mire, busque compañías poco endeudadas, con buen potencial en su negocio, interesantes ganancias y un precio que, a la luz del análisis estadístico, se encuentre lo más lejos posible de su precio máximo de 52 semanas. Claro que hay que aplicarse a la tarea. Elija las más conocidas por su destacada labor en el rubro que les toca.

Y luego espere, espere, espere. Sea paciente. Lo que tiene que hacer es, justamente, no hacer nada. Mire la televisión o escriba una carta. O mejor: copie con plumín la guía telefónica.

No use todo su dinero de una sola vez

Suponiendo que usted tiene ahorros, y que ya pasó el filtro y está dispuesto a entrar en el mercado, elija las acciones que más le gusten pero no desembolse todo su dinero en una sola operación. Fragmente en pequeñas compras, en varios días. Hágase amigo de la volatilidad, que ésta le sirva para comprar cuando caen los precios por cuestiones inherentes al contexto. La idea es comprar una mayor cantidad de acciones por el mismo dinero. Con el correr de los meses, esto le dará una buena posición en el mercado. Ponga su lupa en el rubro

Una obviedad: no todas las compañías son iguales. Otra más: no todas reaccionan de la misma manera en un contexto recesivo. Busque papeles que representen compañías que no tengan problemas generados a partir del menor consumo y gasto selectivo.

La gente siempre necesita alimentos, energía, artículos de cuidado personal y del hogar, incluso si quieren ahorrar hasta en lo mínimo.

Incluso existen otros rubros menos pensados como el del alcohol, tabaco y casino que no hay que descartar (ver aparte)

- Apueste por las compañías anticíclicas

Siempre existen algunas compañías que afloran cuando todo a su alrededor cede a la nieve del desencanto consumista. Hay que buscar las más baratas de ese grupo (ver recuadro). Se trata de empresas que, como en el apartado anterior, no sólo proveen lo que uno quiere sino también lo que uno “neces

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