Haciendo todos los deberes

Una rotación intensa le permitió a Jorge Romagnoli, en Monte Buey, "usar" mejor la muy escasas lluvias.

22deNoviembrede2008a las08:23

La extensa sequía que sufre buena parte de la región agrícola argentina es un hecho poco usual. Sus consecuencias se están haciendo sentir tanto en la producción de los cultivos invernales, como trigo, cebada y colza, como así también en el retraso en la siembra de los cultivos estivales. Todo ello sin olvidar los problemas asociados a la sequía, como los ataques de plagas poco comunes.

Sin embargo, y más allá de estas connotaciones negativas, la falta de agua deja algunas experiencias de las cuales es bueno aprender. Y deben ser recordadas.

Cómo decía Jorge Molina, uno de los referentes de la agricultura biológica e inspirador de muchos de los pioneros de la Siembra Directa, "la sequía es una prueba de eficiencia". En otras palabras, la escasez de un recurso como el agua somete al sistema productivo en su conjunto a una evaluación no deseada de su eficiencia productiva.

Estos conceptos se analizaron hace pocos días en las instalaciones del Grupo Romagnoli, en Monte Buey, Córdoba, en una reunión a campo que sirvió para ver de primera mano qué hacen los que tienen más experiencia y conocimiento en esta materia.

Durante la presentación quedó en claro que en el sudeste cordobés, en pleno corazón agrícola argentino, las lluvias fueron muy escasas todo el año, con especial énfasis en otoño, invierno y principios de primavera.

Analizando el total anual acumulado hasta inicios de noviembre de 2008, en Monte Buey llovieron 416 milímetros, versus los 747 milímetros caídos la campaña anterior en igual período. Si se considera, en particular, el período comprendido entre marzo a octubre (incluido este último mes) -coincidente con el período de utilización de agua por un cultivo de invierno- se observará que las precipitaciones totalizan para la localidad apenas 157 milímetros, un 70% menos que las registradas en igual lapso en la campaña pasada, cuando hubo 481 mm.

A esta circunstancia se suma que durante el invierno hubo fuertes heladas que agudizaron más la situación. Para Jorge Fraschina, especialista en el cultivo de trigo de INTA Marcos Juárez, "más que la intensidad de las heladas, la problemática mayor fue la alternancia de heladas con períodos cálidos, en un marco de escasez hídrica".

Según Fraschina, "la heladas no fueron más intensas que las de la campaña pasada; sin embargo, su potencial de daño sí fue mayor producto de la alternancia de heladas intensas con períodos anteriores de relativa calidez", aclaró. Esto ocasionó que muchos cultivos de trigo y cebada sufrieran mucho más los embates de las heladas, "con pérdida de biomasa en general y de macollos en particular", aclaró.

A pesar de este contexto, al cual se le agregó el tema puntual de importantes incendios de campos en la zona (Ver Lo que dejó.), las producciones de trigo esperadas pueden ser "aceptables en buenas condiciones de manejo rotacional y de fertilización históricas", sostuvo Jorge Romagnoli, pionero de la siembra directa y presidente honorario de Aapresid, en la reunión.

Específicamente, en campos con historia de rotaciones diversas y con alta intensidad "los rindes esperados rondarán los 2.500 kg/ha", aclaró Fraschina durante la recorrida a campo, organizada por Biointa. Se trata de una cifra que era difícil de creer si alguien recorría cualquiera de los lotes en la región 45 a 60 días antes de la reunión, en medio de una seca durísima.

En este caso, se trata de trigos que se sembraron principalmente sobre cultivos de maíz. Es decir, que la secuencia se compone de trigo/soja-maíz, con la inclusión de vicia como cultivo de cobertura entre la soja de segunda y el maíz. Es una rotación que incluye 2 cultivos por año.

Para aumentar la diversidad, eventualmente se incluye cebada o colza en reemplazo de trigo, so

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