Trigo sin compensación - Por Flavia Rossi (*)

Aunque es lícito que las compensaciones al productor no se apliquen cuando los valores son menores a 370 pesos, sería aapropiado revisar su funcionamiento. Es probable que se siga por debajo de las paridades teóricas de pago de la exportación.

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28deNoviembrede2008a las07:08

A medida que se generaliza la cosecha de trigo, las ventas del cereal se acrecientan, y aunque la producción será reducida, los stocks remanentes de la campaña 2007/08 se mezclan con la mercadería nueva y aumenta la disponibilidad interna.

Como reflejo de la mayor oferta, la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca) sumó algo más de 900 mil toneladas en el saldo exportable que quedaba pendiente de la apertura hecha en octubre. Tal como anticipáramos la semana pasada, el remanente exportable de la campaña 2007/08, que hasta la semana pasada permanecí­a pendiente de asignación, será cumplido con el trigo nuevo.

A pesar de que la Argentina tiene casi 1,8 millón de toneladas para exportar, el mundo todaví­a no se desespera por la mercadería de nuestro origen. Los silos en Europa y en los países del Mar Negro siguen llenos y allí­ se puede conseguir la mercaderí­a más barata.

Por lo pronto, la mayor oferta deprimió los precios internos. En lo que va de noviembre los valores del trigo puesto en los puertos cercanos a Rosario cayeron 75 pesos, pasando de 425 pesos a apenas 350 pesos por tonelada durante esta semana. Para alivio de los indicadores nominales, el valor actual de trigo dejó de ser inflacionario.

Es conveniente recordar que las compensaciones nacieron en enero de 2007 para evitar que la suba internacional de precios afecte la mesa de los argentinos. Así­ fue que se determinó el nivel de 370 pesos por tonelada como tope para el valor interno (precio de abastecimiento), devolviendo al molino el 85 por ciento del excedente que haya pagado por encima de este precio.

Las compensaciones a los productores fueron posteriores y complementarias, surgidas en medio de un clima enrarecido para compensar la pérdida que sufrí­a el eslabón primario al vender "barato", esto es, comercializar por debajo del precio teórico de la exportación si hubiese sido un rival para la molienda. De esta manera, el productor que entregó durante casi dos años por encima de los 370 pesos ("tope inflacionario") recibió 85 por ciento de la diferencia entre el precio pagado por el molino y la capacidad teórica de pago de exportación que diariamente calculó la Secretaría de Agricultura.

El retroceso del mercado de los íltimos meses fue tan grande que el sistema de compensaciones entró esta semana en peligro. Hubo ventas a molinería que se hicieron a valores inferiores al precio de abastecimiento, lo que significó que los molinos no tuvieron diferencia que reclamar y, consecuentemente, los productores tampoco.

Aunque es lí­cito que las compensaciones al productor no se apliquen cuando los valores sean menores a 370 pesos, sería apropiado revisar su funcionamiento. En el contexto actual en el que se privilegia el abastecimiento interno antes que la libre exportación de trigo ("mercado intervenido") es muy probable que se siga operando por debajo de las paridades teóricas de pago de la exportación.

Por esta razón serí­a conveniente que los productores sigan siendo compensados por la falla que está experimentando el mercado. El objetivo anti-inflacionario por ahora está controlado: habrá que evaluar si se prioriza el ingreso de la cadena.


(*) Analista de mercados de fyo.com
frossi@fyo.com

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