Trabaja el Gobierno con la hipótesis del peor escenario: crecimiento cero

La inversión, las exportaciones y el consumo privado serán los componentes del Producto Bruto que más se resentirán en 2009. Partiendo de tasas chinas, será el frenazo de la economía más abrupto de la historia.

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03deDiciembrede2008a las07:44

En voz baja y sin hacerlo público, el Gobierno comenzó a trabajar con la hipótesis del peor escenario para 2009. Un crecimiento nulo que en la práctica implicaría un duro golpe para el sistema productivo y el empleo. Mientras las economías del primer mundo entraron en recesión, la Argentina dejará las tasas de crecimiento chinas para transitar el frenazo económico más violento de su historia.

Desde el Banco Central y el Ministerio de Economía comenzaron a imaginar un panorama magro para el año próximo. Hasta este año, nunca se habían dejado de lado tasas de expansión altas de forma tan abrupta para sumergirse en el letargo, que podría ser más grave de no contar con el arrastre estadístico de 2008. Sólo por la inercia del crecimiento de este año, que rondaría el 6,5%, se tiene garantizado un piso de al menos 1% de incremento en el Producto Interno Bruto (PIB).

El prometido paquete de obras públicas de corte keynesiano ideado para amortiguar el impacto de la crisis tiene aún un financiamiento dudoso en un contexto internacional que no mejora y con los mercados financieros cerrados para el país. Las necesidades financieras duplicaban las fuentes de financiamiento antes de las medidas de reactivación.

En las últimos días, el precio de los commodities, en especial de la soja y el petróleo, se ubicaron en los niveles mínimos en cuatro años quebrando las previsiones más pesimistas. De mantenerse los precios actuales en 2009, las metas del Presupuesto Nacional, que no contempla el paquete de reactivación anunciado por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner la semana pasada, serán difíciles de alcanzar.

Hace varias semanas que el crecimiento cero comenzó a ser un latiguillo repetido entre los consultores de la city porteña, aunque los más optimistas prefirieron proyectar subas entre 1% y 2%. De manera oficial, el Gobierno insistió en que cumplirá la meta de 4% de crecimiento presupuestada pero en privado reconoce que la misión es casi imposible si el contexto externo continúa siendo tan hostil.

Entre los componentes del PIB, la inversión será la que más sufra la crisis. De tasas de crecimiento de 20% interanual, la inversión creció este año 11%. Mantener niveles de dos dígitos dependerá del éxito del blanqueo de capitales que promovió el Ejecutivo pero que en primera instancia cosechó más rechazos que adhesiones por el perdón generalizado a evasores y la ausencia de garantías institucionales para repatriar fondos.

Las exportaciones se resentirán tanto por el efecto precios como por las cantidades. La disminución de la demanda externa, sumada al mayor proteccionismo de los principales socios comerciales, se traducirá en una menor entrada neta de divisas, más presión sobre el tipo de cambio y el nivel de precios.

Con las tasas de interés por las nubes, sin acceso al crédito y con el mercado laboral en franco deterioro, el consumo privado se resentiría hasta 2% en relación a 2008. En parte, el descenso tendría como contrapeso un alza de 5% del consumo público, dependiendo de las fuentes de ingresos que improvise el Gobierno para cubrir los planes de inversión en infraestructura. Menos importaciones, recaudación y transferencias a las provincias serán impactos colaterales del crecimiento cero, la proyección pesimista que suma adherentes, incluso entre técnicos K.

Por Santiago Chelala.

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