Colas de varias cuadras por el paro de estaciones de servicio

Los dueños, acompañados por un sector del gremio de empleados, amenazaron con retomar las medidas de fuerza la semana próxima. Las pocas estaciones abiertas -las del Automóvil Club y las propias de YPF- se vieron desbordadas.

06deDiciembrede2008a las08:10

El paro de 24 horas que realizaron ayer las tres cámaras que reúnen a los dueños de las estaciones de servicio, acompañados por un sector del gremio de empleados (SOESGYPE), provocó en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires largas colas para cargar combustible, demoras en el servicio de taxis y remises y embotellamientos e incidentes alrededor de las bocas que sí surtían de nafta a los clientes. Tras la medianoche las playas volvieron a funcionar normalmente, pero los empresarios amenazaron con retomar la huelga la próxima semana, aunque esta vez por 48 horas (sería entre jueves y viernes).

La medida de fuerza, convocada por el sindicato SOESGYPE y apoyada por las cámaras de propietarios (AESI, FECRA y CECHA), fue para reclamar por la continuidad de los puestos de trabajo (según el gremio, cerraron 3.000 estaciones y unos 30.000 empleados perdieron sus trabajos). A esa demanda, las organizaciones empresarias le sumaron sus exigencias: "mayor rentabilidad", normal abastecimiento de combustible a todas las estaciones y renovación automática de los contratos con las petroleras cuando éstos se vencen. El sector sindical que no adhirió fue la Federación del Interior de Trabajadores, que consideró al paro como un "lock out" patronal que no busca resolver los problemas de los empleados, sino maximizar el margen de ganancia empresarial.

Por la medida de fuerza se redujo considerablemente el tránsito en la Ciudad y en las vías de acceso del Conurbano bonaerense. Además, con el transcurrir de las horas disminuyó el grueso de taxis, ya que no conseguían GNC (el 80% de las 38.000 unidades que recorren la Capital funcionan con ese combustible; el resto, con gasoil). Los distintos servicios de radio taxi reconocían demoras considerables para cubrir viajes, ya que en algunos casos estaban trabajando con el 10% de la flota con la que cuentan en cualquier día normal. Una cronista de Clarín presenció cómo, a través de la radio, taxistas y la central intercambiaban información sobre las estaciones que surtían combustible y el respectivo tiempo aproximado de demora.

Las bocas que durante toda la jornada no interrumpieron sus servicios fueron las del Automóvil Club Argentino (ACA), con cinco estaciones en distintos puntos de la Capital. Sobre el mediodía, las 188 playas propias que YPF tiene en todo el país funcionaban normalmente, previo operativo de seguridad para evitar incidentes y agresiones hacia sus empleados. Playeros y dueños de estaciones que decidieron no plegarse a la huelga revelaron que distintas patotas recorrían la ciudad amedrentando a los empleados y atacando los surtidores y las playas. Comentarios similares se sucedieron en diferentes ciudades del Interior.

Porque si bien el sindicato reveló que el acatamiento al paro alcanzó el 98%, los informes de las distintas corresponsalías de Clarín arrojaron otro panorama. Se sintieron en las ciudades de Córdoba, Santa Fe (también centro y norte de la provincia), Paraná, Santiago del Estero y La Banda y, hasta el mediodía, Santa Rosa. En Corrientes se realizó por turnos de dos horas. Y en La Rioja, durante el horario de la siesta. En Neuquén y el Alto Valle de Río Negro, la medida fue dispar. Lo mismo ocurrió en Misiones, aunque allí se registró que algunos empresarios aumentaron levemente los precios del combustible. La medida tuvo más efecto en las capitales que en las ciudades y pueblos del interior.

La huelga no se sintió en las provincias de Mendoza, San Juan, La Rioja, San Luis, Formosa y Salta, donde el paro fue "simbólico". También en la ciudad de Bahía Blanca. En Mar del Plata, los dueños de las estaciones afirmaron estar

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