El BCRA espera un crecimiento del 3% para el año próximo

Prevé un superávit de la balanza comercial de US$ 6000 millones, la mitad del de este año.

09deDiciembrede2008a las07:44

El Banco Central planifica un 2009 con un crecimiento económico cerca del 3%, un superávit comercial (la diferencia entre exportaciones e importaciones) de US$ 6000 millones, adelantos transitorios al Tesoro por más de $ 5000 millones, tasas de interés tendientes a tratar de amortiguar la salida de capitales y una continuidad en la política de devaluación administrada del peso.

El plan monetario del año próximo, que presentará la semana próxima ante el Senado el presidente del BCRA, Martín Redrado, buscará mantener el difícil equilibrio entre la necesidad de mantener el impulso del nivel de la actividad y a la vez cierto sesgo restrictivo para desacelerar la fuga de las divisas, que en los últimos 18 meses ascendió a US$ 26.000 millones.

Calificadas fuentes oficiales indicaron a LA NACION que aún restan definir aspectos importantes de este esquema, pero que las discusiones mantenidas hasta ahora entre la entidad monetaria y el Ministerio de Economía presagian cierta continuidad respecto de la estrategia de este año.

Al respecto, la última proyección surgida del Palacio de Hacienda indica un crecimiento del PBI en 2009 del 3,1%, con un arrastre estadístico muy leve por los malos resultados que se prevén para el último trimestre de este año.

Este frenazo, desde el 9% en 2007 hasta un escenario en el cual algunos analistas privados prevén una potencial caída del PBI, no llevará a que la política monetaria sea demasiado expansiva, porque las autoridades de la entidad creen que la responsabilidad primaria para asegurar la recuperación debe estar del lado fiscal. "Estamos ubicados en el asiento del copiloto de la política fiscal", indicaron.

De todos modos, habrá énfasis en que los bancos "puedan vuelvan a prestar" y en "sostener la demanda de dinero".

"En la política monetaria hay condicionamientos importantes: las tasas de interés deben ser mayores o iguales que la expectativa de devaluación y hay que tratar de generar estabilidad monetaria y financiera", indicó un funcionario, atento a la incertidumbre (y a las maniobras) del sector privado y, a la vez, a la presión devaluacionista de ciertos sectores político-económicos.

Pero el mayor condicionamiento que destacan los funcionarios del Central es la crítica coyuntura internacional, que llevó a una brusca caída en los precios de las materias primas que exporta la Argentina. Por esta razón, en los primeros cálculos oficiales se proyecta una reducción del 50% en el superávit comercial: de unos US$ 12.000 millones este año a 6000 millones el próximo, saldo que igualmente supera el previsto por varios analistas.

Las proyecciones comerciales suenan bastante más reconfortantes que el balance de la cuenta capital en la balanza de pagos, que terminaría este año con una caída de US$ 20.000 millones y que, en 2009, tratará de apuntalarse si se apaciguan la incertidumbre local y la crisis externa.

Parte del esfuerzo para mejorar esa cuenta, admiten, se relaciona con la certeza de que la Argentina podrá pagar sus vencimientos por US$ 20.000 millones en 2009. En ese plano, el Central reconoce que las reservas contribuirán, por vía de los adelantos transitorios, en un monto superior a los $ 5000 millones.

Frente a los nervios privados por ese aporte, las autoridades del Central explican: "Es natural que luego de acumular reservas en los años de expansión, como una política anticíclica, sin financiar al Tesoro ni a los bancos, ahora se contribuya al financiamiento del sector público".

En cambio, en el campo monetario el Central se siente más cómodo porque "este año se cumplirán las metas de M2 [circulante más depósitos a la vista] público y privado", y el año próximo tal vez se fijen metas trimestrales, "ya que los depósitos

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